por riesgo de caídas para peatones
La instalación de tachones viales en el parque del barrio San José, en Manizales, generó controversia luego de que la comunidad reportara riesgos para los peatones, en especial para adultos mayores.
La intervención buscaba mejorar la seguridad vial mediante la reducción de la velocidad de los vehículos y la delimitación del espacio peatonal. Los dispositivos, conocidos como tachones viales o “aletas de tiburón”, se ubicaron antes de un paso peatonal, en el tramo comprendido entre las carreras 15 y 16 y las calles 27 y 28, junto a señalización horizontal visible, como círculos amarillos sobre la vía.
Retiro de tachones
Su implementación responde a estrategias de urbanismo táctico y se encuentra regulada por el Manual de Señalización Vial del Ministerio de Transporte de Colombia, que establece criterios técnicos para su uso en espacios urbanos. Sin embargo, en el sector, la medida generó inconformidad entre los habitantes. Jorge Omar, líder comunitario del barrio, aseguró que los tachones afectaron la movilidad de las personas.
“Varias personas se cayeron por los tachones, sobre todo adultos mayores. Por eso la comunidad pidió que los quitaran”, afirmó.
Según la Alcaldía de Manizales, en 2025 se instalaron 3.500 dispositivos de señalización vial para reducir la accidentalidad en puntos críticos de la ciudad, es decir, zonas con alto riesgo de accidentes como intersecciones, cruces peatonales y áreas de alto flujo vehicular.

Tras las quejas de la comunidad y las dificultades reportadas en la movilidad peatonal, las autoridades locales tomaron la decisión de retirar los dispositivos de señalización instalados en el sector. Habitantes del barrio sostienen que la intervención no se ajustó a las condiciones del entorno, caracterizado por un alto flujo peatonal.
“El retiro de los tachones responde a las denuncias de la comunidad y busca garantizar la seguridad de los peatones”, señaló el secretario de Movilidad juvenil
Sin embargo, situaciones como la del parque de San José muestran que estas intervenciones no siempre generan el impacto esperado en la comunidad. Cuando las medidas no consideran las condiciones reales del entorno o de quienes lo habitan, el riesgo no desaparece, sino que puede transformarse.
