Luisa María Chazatar Narváez
“Yo amo a mi hija con todo mi corazón, pero no estoy dispuesta a volver a ser madre”. Lucía tiene 38 años y relata esto con una mirada algo tímida, pero segura de lo que dice, al recordar que hace 18 meses tomó la decisión de abortar. Aseguraba estar en el mejor momento de su vida como abogada, esposa, hija y mamá. Hasta que un embarazo no deseado llegó.
Lucía creció al interior de una familia tradicional y conservadora manizaleña. La única referencia que tenía del aborto es que era pecado. Con el paso del tiempo se instruyó al respecto, a través de las historias de sus amigas y, en los últimos cinco años, por medio de las redes sociales. Decía que respetaba la decisión de cada quien sobre su cuerpo, pero se mantenía firme en que ella no sería capaz de abortar. “Mi yo de hace cinco años ni se imaginaría que, en esta misma casa, hace un poquito más de un año, aborté”, declara con un tono suave y que oculta una pequeña sonrisa nostálgica y de alivio.
El 21 de febrero de 2024 se cumplieron dos años de la sentencia C-055-22 emitida por la Corte Constitucional, en la que se despenaliza el aborto voluntario hasta la semana 24 y se mantienen las tres causales definidas desde 2006.
Según Profamilia, las Interrupciones Voluntarias de Embarazos (IVE) aumentaron un 61% en 2022 (43.698) respecto a 2021 (27.138). Esto evidencia un aumento considerable, no porque se incrementara la práctica, sino porque salieron de la clandestinidad y muchas más personas gestantes tuvieron la oportunidad de ejercer sus derechos sexuales y reproductivos de manera legal y segura. Lucía hace parte de esta cifra.
“Tómese estas pastas cada 8 horas. Muy juiciosa y quietita en la casa. Haga de cuenta que le llegará el periodo muy fuerte. Pero cuidado, que, si el sangrado no le para en dos días, o si, al contrario, no sangra en 24 horas, me llama”.
Esas fueron las palabras de la enfermera que atendió a Lucía cuando, junto a su hija de 11 años, asistió a solicitar un aborto en Profamilia en agosto de 2022. En esta institución se presta el servicio de IVE si no se superan las 12 semanas de gestación y la persona solicitante no necesita hospitalización. Esto varía según la sede y la disponibilidad de espacios, recursos, medicamentos y personal.
El Ministerio de Salud y Protección Social autoriza al misoprostol y la mifepristona como medicamentos que, junto a una asesoría profesional, son efectivos para un aborto seguro en casa. Son de venta libre. Incluso, se pueden pedir por aplicaciones, siempre y cuando sean procedentes de una farmacia confiable. Su valor comercial ronda los $ 120.000.
Lucía decidió utilizar ambos medicamentos y así obtener una efectividad del 95% al 98%, ya que con solo el misoprostol esta disminuye al 85% de éxito, según Ipas, organización internacional que trabaja en cuatro continentes para expandir el acceso al aborto seguro.
Relata que fue un procedimiento tranquilo e indoloro, en cuanto a lo físico. Pero confiesa que, sin duda alguna, lo más difícil para ella era ocultar el secreto entre su familia, amigos y conocidos. A pesar de eso, decidió confiar en su hija y, contrario a lo que ella pasó en su infancia, enseñarle así que sobre su cuerpo solo
decidía ella misma y que esto le puede pasar a cualquier mujer.
Mami, ¿por qué?
“Si te soy sincera, nunca sentí culpa. Era más bien miedo del qué dirán. Yo estaba segura de que mi esposo amaría tener otro bebé, pero igual que como sucedió con la niña, él casi nunca estaría en la casa y todo me toca a mí”, responde Lucía al preguntarle por qué tomó esta decisión.
A sus 20 años le descubrieron una hernia en la columna y nunca había tenido un problema significativo, hasta que al cumplir 26 años quedó embarazada de su hija. El peso de la barriga potenciaba sus dolores lumbares y no duda ni un segundo en decir que no volvería a pasar por lo mismo.
“Yo era de esas personas que por cualquier gripa tomaban antibióticos, pero no tenía idea que eso le quita el efecto a las pastas de planificar… y así quedé embarazada por segunda vez”.
Esta mujer quiso enseñarle a su hija que las decisiones con su cuerpo le corresponden solo a ella. Por eso, decidió confiar en su pequeña para que la acompañara a solicitar la interrupción de su embarazo.
Nadie más se ha enterado hasta el momento. Entre miradas cómplices, las dos ratifican que será su secreto para siempre.
¿Y las regulaciones del aborto?
Según el informe presentado por Jacarandas, fundación y laboratorio feminista, los casos exitosos de abortos en estos dos años de aplicación de la sentencia C-055 representan el 98%. Lucía interrumpió su embarazo a las nueve semanas. Hace parte del 94% de los abortos que se realizan antes de las 12 semanas. Esto derriba uno de los mitos referentes al tiempo de espera para la intervención. El 4% restante se realizó entre
la semana 13 y 19 y solo el 1% después de las 24 semanas, amparados por las tres causales establecidas en 2006.
La experiencia de Lucía fue totalmente contraria al 2% de las personas que han solicitado un aborto durante los últimos dos años, quienes han sufrido retrasos, maltrato, coerción, entre otros gestos de violencia reproductiva, registrados en el informe de Jacarandas.
El presidente de la Corte Constitucional José Fernando Reyes asegura:
“No es que la Corte o ningún magistrado celebre el aborto. Creo que todos lo deploramos. Lo que celebramos son los derechos de las mujeres a decidir sobre sus derechos sexuales y reproductivos”. Agrega que la violencia obstétrica se da por las dificultades de acceso, y las regulaciones para combatirla le corresponden al Congreso. Finaliza con que los temas de salud sexual y violencia reproductiva van de la mano con que no se toman en serio los derechos de las mujeres.
Lucía, con conocimiento de las normativas vigentes, por su profesión, celebra los avances en cuanto a autonomía reproductiva. Destaca la agilidad y seguridad con la que pudo llevar a cabo su aborto, pero
reconoce que este no es el caso de todos los procedimientos al interior de un país donde las desigualdades y los privilegios son bastante evidentes. Por eso, resalta la resolución 051 de 2023 del Ministerio de Salud, que reúne los estándares reconocidos por la Corte Constitucional para la atención integral en salud de la IVE y
determina las reglas que deben seguir los miembros del sistema de salud para garantizar este derecho fundamental.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que cada año se practican 33 millones de abortos peligrosos y las muertes debido a estos representan hasta el 13.2% de los decesos maternos. Colombia posee el límite gestacional más alto para abortar libremente en Latinoamérica; Cuba, Uruguay y Argentina tienen un límite de 12 semanas; y el resto de la región aún no consigue un ejercicio libre de este derecho.

