Por: Samara Mendoza Grisales
Tras la reciente emergencia sísmica, la atención de la coyuntura se enfoca no solo en la evaluación técnica de inmuebles e infraestructura, sino también en la contención en salud mental. Diversos equipos de acompañamiento psicosocial avanzan en la capital de Caldas con estrategias orientadas a brindar herramientas a los hogares para reconocer, expresar y procesar el impacto emocional dejado por la emergencia.
De acuerdo con especialistas en psicología y salud infantil, después de un desastre natural es común que aparezcan manifestaciones como ansiedad, hipervigilancia, sobresaltos o temor constante. En el caso particular de la infancia y la adolescencia, las secuelas pueden reflejarse en cambios repentinos de conducta, conductas regresivas o una marcada dependencia hacia los cuidadores.
Acompañamiento, escucha y validación emocional en el hogar
Para contrarrestar estos efectos, los profesionales hacen un llamado a los adultos para que sirvan como figuras de estabilidad y seguridad en los hogares. Entre las pautas entregadas por los expertos destaca la validación de lo que sienten niños y jóvenes, evitando frases que resten importancia al hecho —como “no pasó nada” o “deja de llorar”— y dando paso a espacios de conversación abiertos y acordes con la edad de cada menor.
De igual forma, se sugiere el empleo del juego como un canal terapéutico para los más pequeños, así como la pintura, la escritura u otras expresiones creativas en los adolescentes. Para los adultos y cuidadores, el autocuidado emocional resulta igualmente indispensable, ya que la tranquilidad reflejada por los referentes del hogar influye directamente en la recuperación de la sensación de seguridad en los niños.
Manejo de la información y retorno a las rutinas cotidianas
Otra de las recomendaciones prioritarias radica en supervisar los contenidos que consumen los miembros del hogar en medios digitales y redes sociales. La exposición repetitiva a imágenes impactantes de destrucción, escombros o situaciones violentas tiende a prolongar el estado de alarma y acrecentar el estrés acumulado.
Frente a esto, se aconseja priorizar el consumo de información verificada en canales oficiales y fomentar actividades en familia. Asimismo, los especialistas señalan que retomar gradualmente las rutinas cotidianas —especialmente en los horarios de alimentación, estudio y descanso— constituye un paso clave para mitigar la angustia e iniciar el camino hacia la normalidad en la ciudad.
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