Por: Samara Mendoza Grisales
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia el 10 de agosto de 2026 tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar (Chocó). El sismo no solo dejó edificios colapsados, viviendas destruidas y víctimas humanas en Manizales. También separó a cientos de familias de sus mascotas.
En la capital de Caldas se reportaron cientos de estructuras afectadas. Perros y, especialmente, gatos salieron corriendo o quedaron atrapados entre los escombros. La solidaridad ciudadana y el trabajo de fundaciones y autoridades se activaron de inmediato.
Las cifras exactas de animales perdidos siguen siendo difusas y los desafíos persisten semanas después.
Respuesta municipal y albergues para mascotas
El concejal animalista Jhon Hemayr Yepes explicó que la respuesta municipal se apoyó en aprendizajes previos. “la tragedia invernal del año 2017 nos fortaleció. Por primera vez en la ciudad se vio una carpa para atender los animales”, recordó.
Hoy, las normativas nacionales obligan a incluir a los animales no humanos en la gestión del riesgo. A esto se suma la experiencia de la Unidad de Protección Animal (UPA). Gracias a ello, los albergues humanos permitieron el ingreso de mascotas.
Yepes también destacó el trabajo de los bomberos: “hay que hacer un reconocimiento enorme a los grupos de rescate, en especial a bomberos, porque la cantidad de animales que rescataron fue impresionante”.
Aunque no existe una cifra oficial consolidada, debido a la multiplicidad de iniciativas ciudadanas, indicó que “si estuvo superior a los más de 150 animales al menos el día del sismo”. También señaló que la especie que más afectó fue la felina.
Varios caninos que llegaron a la UPA como perdidos por el sismo podrían no ser reclamados o quedar en abandono. En ese caso, pasarían al proceso de adopción después de recibir atención de salud, vacunación y esterilización, según el reglamento municipal.
Atención en fundaciones y gestión de insumos
Desde las fundaciones, el panorama era más operativo y urgente. Mauricio Aristizábal, de la Fundación Pa’ Perros, relató que iniciaron un censo con apoyo de la Personería de Manizales. En el proceso, identificaron 15 fundaciones, albergues y hogares de paso. Priorizaron a los que resultaron afectados y extendieron la ayuda a municipios como Chinchiná, Villamaría e incluso fuera de Caldas.
Desde Pa´Perros distribuyeron alrededor de dos toneladas y media de alimento. También recibieron medicamentos de una veterinaria de Medellín y preparan kits de primeros auxilios. “Lo más difícil son los insumos médicos”, subrayó Aristizábal.
Aristizábal también advirtió sobre el riesgo futuro. En una o dos semanas, por la crisis económica, “mucha gente que se quede sin trabajo va a decir, ‘O como yo o come la mascota’”. Y propone pedagogía permanente, el uso de microchip de identificación y el cumplimiento del Código de Seguridad y Convivencia Ciudadana sobre collar y traílla. También impulsa la idea de “la mascota de la cuadra”, en la que los vecinos se responsabilizan colectivamente de los animales de calle.
Juanita Gómez, de la Fundación Huella Amiga, contó que actuaron como punto de acopio y rescatistas. Llegaron a atender aproximadamente 50 animales damnificados. Muchos regresaron a casa, pero otros permanecen en rehabilitación o en hogares de paso. “realizamos todo lo que son test de sífilis y leucemia, en el caso de los perritos parvo, moquillo”, explicó sobre el protocolo de ingreso.
A través de redes sociales recibieron reportes: “eran por ahí unos 50 reportes de mascotas perdidas. Llegamos a identificar de que eran más o menos más de 150 gatos perdidos”.
La fundación distribuyó donaciones a otras organizaciones y a rescatistas independientes. Además, continúa como punto de acopio mientras desarrolla campañas como “Latidos del Pacífico”, que iniciará en el Chocó en aproximadamente una semana.
Balances, alertas y tenencia responsable
Según el balance de Asocapitales, en las ciudades capitales afectadas por el terremoto se rescataron en total 199 animales. De esa cifra, Manizales reportó 31.
Las plataformas ciudadanas de rastreo han registrado cientos de casos, con predominio de felinos. Las donaciones de alimento han llegado, pero los insumos médicos y la trazabilidad siguen siendo cuellos de botella.
El concejal Jhon Hemayr Yepes advirtió que los recursos que antes iban a programas de protección animal se reorientan a la emergencia. Esto genera “una alerta muy temprana” ante la sobrepoblación y tanto él como los líderes de las fundaciones coinciden en la necesidad de fortalecer la tenencia responsable y la articulación interinstitucional. El objetivo es que, en futuros desastres, las “familias interespecie” no queden desconectadas.
El mensaje final del concejal resume el llamado: “contemplemos que ellos son como unos niños en el sentido en que son unos seres sintientes… mi primera invitación es la tenencia responsable de sus animales. A las personas que sufrieron en esta tragedia la pérdida de su animal y por favor, sigan buscándolo”.
Las fundaciones invitan a contactarlas para reportes, denuncias o adopciones responsables. También recuerdan que una mascota no es un antojo, sino un miembro de la familia.
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