Escasez de mano de obra impacta al sector constructor en Manizales 

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Foto por Susana Pardo

La escasez de mano de obra en la construcción en Manizales impacta los tiempos de entrega, los costos de construcción y el ritmo de desarrollo urbano en la ciudad.

Por Susana Pardo

Trabajadores de obra realizan labores de adecuación y movimiento de tierra en un proyecto de infraestructura en Manizales. En el sector constructor, la escasez de mano de obra se ha hecho más evidente en los últimos años, lo que ha obligado a extender cronogramas y reorganizar equipos para cumplir con los tiempos de ejecución

De acuerdo con el más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), entregado el 27 de febrero de 2026, Manizales y Villamaría presentan uno de los indicadores de desempleo más bajos del país. Sin embargo, en el sector de la construcción el panorama es diferente: en las obras se siente la ausencia de personal operativo. 

Muchas constructoras grandes de la ciudad, como Berlín y Las Galias, así como numerosos ingenieros, contratistas y firmas privadas del sector en Manizales, coinciden en que esta situación es un problema para la ciudad. Luz Marina Castaño Tovar, dueña de Constructora Berlín, asegura que la falta de personal altera la planeación financiera y operativa de varias obras, obligando a replantear cronogramas que ya estaban estructurados desde la fase de preventa. “Las entregas y la terminación de los proyectos no se han podido realizar en el tiempo que se tenía previsto porque la mano de obra no calificada está disminuida. Esto hace que los tiempos de construcción sean más largos”, explicó. 

Impacto en la construcción

Trabajadores realizan labores de movimiento de tierra en una obra de construcción en Manizales. En proyectos como este, la disponibilidad de personal operativo resulta clave para cumplir los cronogramas, una tarea que constructores de la ciudad aseguran se ha vuelto cada vez más difícil por la escasez de mano de obra en el sector constructor

En el sector constructor, cada semana de retraso implica costos adicionales en administración, alquiler de equipos, vigilancia, servicios provisionales y compromisos contractuales. 

Según Luz Marina Castaño, la escasez también genera un aumento aproximado del 5% en los costos asociados a la mano de obra, debido a la necesidad de retener trabajadores disponibles en medio de una alta rotación.  

“Cuando no se consigue personal, a veces a los que hay toca pagarles más para poderlos mantener en la obra”, señaló Daniel Sánchez Pietro, dueño de Constructora Las Galias.  

Sandra Cardona Echeverri, arquitecta y contratista en la construcción actual del edificio Budapest, coincide en que la situación es compleja, especialmente en cargos operativos. “En la actualidad está muy difícil conseguir trabajadores como ayudantes y oficiales”, afirmó. 

Según Cardona, en los últimos dos años la cantidad de trabajadores disponibles en el sector construcción ha disminuido “aproximadamente en un 10%” lo que ha generado mayores dificultades para cumplir los cronogramas establecidos. 

Para los constructores, el impacto es económico. “Al retrasar la entrega de la obra se disminuye la utilidad”, explicó. De hecho, estima que cada mes de retraso puede representar pérdidas cercanas al 2 % del valor proyectado del negocio. 

Realidad que varía según la obra 

Juan David Alzate Tamayo, ingeniero contratista y constructor privado, explica que la disponibilidad de trabajadores depende del momento económico y del número de obras activas. “El tema de la consecución de trabajadores es variable y depende de las épocas y de la cantidad de obras. En este momento hay muchas construcciones generadas por entidades públicas y privadas, entonces se siente más la rotación del personal”, afirmó. 

Una percepción similar tiene Diego Tamayo Serna, ingeniero contratista y constructor privado que ha participado en proyectos con la administración municipal, quien desde su experiencia habla de la escasez de trabajadores que también está afectando la forma en que se conforman los equipos de trabajo en las obras. Según explica, en muchos casos los constructores se ven obligados a contratar al personal disponible sin poder realizar procesos de selección más rigurosos, lo que puede influir en el rendimiento de las obras. “Muchas veces uno no se puede dar el lujo de hacer una buena selección de personal, sino que toca contratar a quien esté disponible. Eso termina afectando el rendimiento de las obras”, afirmó. 

Tamayo también observa que la competencia entre contratistas por atraer trabajadores genera pequeñas mejoras salariales que impulsan la rotación del personal entre proyectos. “Algunos contratistas ofrecen un poco más de salario. Para alguien que gana el mínimo, 50 o 100 mil pesos adicionales al mes representan mucho, entonces fácilmente se cambian de obra”, explicó. 

El ingeniero también advierte que, si la tendencia continúa, podría afectar el desarrollo de infraestructura en la ciudad aún más.  

La voz desde la obra 

En medio de la escasez de mano de obra en Manizales, trabajadores como John Alexander representan el esfuerzo que sostiene cada proyecto. Su trabajo diario, marcado por la disciplina y la resistencia, recuerda que detrás de la infraestructura de la ciudad hay historias de dedicación y sacrificio.

Quienes trabajan en construcción lo viven de primera mano. John Alexander Ramírez, trabajador de obra, asegura que la escasez de colegas se siente en la rutina diaria. “Sí, claro. En los últimos meses se ha notado que faltan maestros y ayudantes. Hay obras donde el equipo está incompleto y eso se siente en el día a día”, manifestó. 

Según explica, cuando el equipo no está completo, la carga laboral aumenta. “Cuando falta personal, los que estamos tenemos que asumir más tareas para cumplir con los tiempos de la obra”. 

Por su parte, Héctor Andrés Escobar, también trabajador del sector, considera que las condiciones laborales influyen en la decisión de muchas personas de no vincularse a la construcción. “Es un trabajo duro, de muchas horas bajo el sol o la lluvia. No todos están dispuestos a ese ritmo”, señaló. 

Escobar agrega que muchos trabajadores comparan el esfuerzo físico con otras alternativas económicas. “Un oficial puede ganar bien, pero comparado con otros sectores donde el trabajo es menos pesado, muchos prefieren cambiarse”. 

¿Por qué hay escasez de obreros en Manizales?

Más allá de la coyuntura económica, la disminución de trabajadores en el sector construcción parece responder a factores estructurales que se vienen acentuando en los últimos años. Empresarios y trabajadores coinciden en que cada vez menos jóvenes se interesan por vincularse a una actividad que exige alta demanda física, jornadas extensas y exposición constante a condiciones climáticas adversas. 

Desde la experiencia en la obra, se percibe una falta de relevo generacional. La mayoría de los trabajadores activos pertenecen a generaciones mayores, mientras que los más jóvenes optan por empleos en oficina, comercio o sectores tecnológicos que consideran menos exigentes físicamente. 

Estructura de una edificación en proceso de construcción en Manizales. En proyectos como este, la escasez de mano de obra en el sector constructor ha comenzado a influir en el ritmo de avance de las obras y en los tiempos previstos para su finalización.

A esto se suma la rotación constante del personal, motivada por la búsqueda de mejores condiciones económicas o mayor cercanía al lugar de trabajo. 

Aunque existen oportunidades de capacitación, varios empresarios coinciden en que se requiere mayor apoyo institucional para fortalecer la formación técnica y atraer nuevos perfiles al oficio. Sin una estrategia que incentive el ingreso de mano de obra joven y calificada, la brecha podría ampliarse en los próximos años. 

Mientras las cifras oficiales muestran desempleo, en las obras de construcción de Manizales se vive una realidad distinta. La escasez de mano de obra retrasa procesos, reduce utilidades y obliga a modificar estrategias operativas. La construcción continúa siendo uno de los motores económicos más importantes de la ciudad. Sin embargo, la falta de mano de obra plantea un desafío estructural que podría afectar el desarrollo de Manizales y la dinámica del sector inmobiliario local. 

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