
Es lunes. La galería despierta antes que el resto de la ciudad. A las 7:00 a.m. el mercado ya está armado para que el día transcurra bajo su propia normalidad: las verduras húmedas, el ruido metálico de las rejas y las primeras voces atravesando los pasillos.
En el pabellón de las ramas, un rayo de sol entra por el techo de zinc y cae sobre la Universidad de la Tierra, un puesto convertido en punto de encuentro para líderes de la comuna San José. Allí llegan comerciantes, profesores, estudiantes y habitantes desplazados por el Macroproyecto. Lo que comenzó como una promesa de renovación urbana terminó fracturando un sector histórico de la comuna 2 de Manizales.
Cuatro puestos más adelante, a mano izquierda, aparece la Universidad de la Tierra. Sobre el techo del local cuelgan decenas de fotografías que han circulado incluso fuera del país. Las imágenes registran marchas, demoliciones, reuniones comunitarias y escenas de la comuna San José antes del avance del macroproyecto. Funcionan como archivo y como prueba de la memoria histórica del territorio.
Después de 16 años de intervención urbana, muchas de las familias desplazadas no recuperaron sus viviendas. Algunas sobreviven hoy del comercio minorista dentro de la galería. Otras desaparecieron del sector. Mientras tanto, las discusiones sobre remodelación continúan apareciendo en el lenguaje institucional, aunque en San José la palabra que más se repite es otra: desplazamiento.
En el Pabellón de las ramas

La entrada principal del pabellón está custodiada por un Divino Niño Jesús de Praga. Se reconoce por la corona con una cruz, la mano levantada en señal de bendición y el cuerpo infantil vestido como un rey. Algunos comerciantes se persignan al pasar. Otros apenas lo miran antes de abrir el negocio. Para muchos, la figura permanece ahí como una protección silenciosa en medio de la incertidumbre.
La Universidad de la Tierra funciona desde dos puestos de avanzada dentro de la galería. Cada mes cerca de cuarenta personas se reúnen para discutir acciones jurídicas, organizar archivos comunitarios y sostener una resistencia popular contra el deterioro del sector. Entre papeles, carteles y fotografías, el lugar opera como una memoria colectiva de un barrio que todavía intenta explicar su propio desmantelamiento.
En las estanterías conviven libros, poemas, ungüentos, ropa, medicinas ancestrales y bolsos tejidos a mano. Frente al puesto a veces está sentado Germán Vallejo Obando. Habla despacio, como alguien acostumbrado a explicar procesos largos. Mientras conversa con vecinos y estudiantes, revisa carpetas marcadas con sentencias y mapas del POT.
Vallejo estudió Derecho en la Universidad de Caldas y Economía en la Universidad de Manizales. Durante décadas ha trabajado en procesos de planeación participativa, ordenamiento territorial y control ciudadano en ciudades como Manizales, Bogotá, Buenaventura, Leticia y Puerto Nariño. Ha participado en cabildos abiertos, iniciativas legislativas, debates urbanos y ejercicios comunitarios relacionados con presupuesto participativo, medio ambiente y organización territorial.
Germán Vallejo es un líder por naturaleza. Antes de responder, escucha. Habla despacio y suele medir cada afirmación antes de decirla. Casi siempre termina acertando. Es de estatura media, ojos cafés oscuro y algunas canas visibles entre el cabello. Viste camisa azul, blue jean y mocasines negros. Nunca pierde la humildad, sin importar si está frente a un ministro de Vivienda o conversando con un comerciante de la galería.
Nació en San José. Con el paso del tiempo se convirtió en uno de los principales detractores de lo que él mismo llama “un macrodesastre”. Presenció durante años las irregularidades del proyecto y, junto a otros ediles y líderes comunales, comenzó a organizar escuelas de aprendizaje sobre el territorio, espacios donde la comunidad discutía urbanismo, memoria, participación ciudadana y defensa barrial.
Fue exedil, exconsejero de la cuenca del río Chinchiná y exdirector de Planeación del departamento del Amazonas. También integró procesos ciudadanos alrededor del POT, movimientos socioambientales y espacios colectivos vinculados a la defensa de este territorio. En 2023 fue candidato a la Alcaldía de Manizales por el Pacto Histórico con la propuesta “Manizales Cerebro Social, Inteligencia Colectiva tejiendo Territorios para la Vida”.
Resistencia comunitaria

El jueves 7 de mayo la comunidad se prepara para celebrar el cabildo abierto. Aun así, el ruido y la rutina de la galería no se detienen. Todo transcurre bajo la normalidad del comercio entre puestos de frutas y verduras, ramas medicinales que prometen curarlo todo, locales de magia y santería, y ventas de animales donde conviven pavos, cuyes, conejos, hámsters, gallinas, peces y otras mercancías del campo a precios asequibles.
Sobre la mesa se acumulan papeles del Consejo de Estado, documentos del macroproyecto y cartillas impresas por colectivos ciudadanos, mientras alrededor la comunidad se acomoda en las bancas de madera de la Universidad de la Tierra.
Alvaro Salazar, coordina la reunión en la galería, dispone todas sus herramientas para hacer la reunión: presta sillas, mesas, un parlante, torta casera y hasta tinto para la reunión.
Entre conversación y conversación, alguien llega donde el profesor Germán Vallejo para preguntarle por una audiencia, otro por una vivienda pendiente y otro por la reunión de San José con la Alcaldía.
El puesto funciona como oficina improvisada, centro de documentación y punto de encuentro.
En las paredes resaltan algunas fotografías que viajaron hasta Tailandia como parte de exposiciones sobre desplazamiento urbano y memoria territorial. Otras fueron tomadas por habitantes de la comuna antes de abandonar sus casas. Ninguna imagen está ahí por decoración. Todas funcionan como evidencia.

A unos metros del movimiento del mercado, varias hojas tamaño carta permanecen pegadas sobre un tablero. Están sujetas con chinches verdes, azules y amarillas. Son copias del fallo en segunda instancia del Consejo de Estado, fechado el 19 de febrero de 2026.
Algunos comerciantes se acercan a leer fragmentos entre venta y venta. Otros señalan párrafos subrayados mientras continúan acomodando mercancía. El cabildo abierto gira alrededor de esas páginas.
La sentencia ordena articular el Macroproyecto San José con el Plan de Ordenamiento Territorial y corregir problemas técnicos, financieros y urbanísticos señalados durante años por habitantes de San José y Olivares. Para la comunidad, el fallo representa una victoria parcial después de más de 17 años de movilización y denuncias.
Jorge Rodríguez resalta el espíritu de resistencia de la comunidad y cuestiona la pérdida de archivos relacionados con el macroproyecto:

“A nosotros nos dijeron públicamente… que tuvieron que contratar una consultoría para recuperar información porque los archivos del 2019 para atrás se perdieron. Entonces la pregunta es: ¿en manos de quién se perdieron?, ¿por qué se perdieron?, ¿quién responde por eso?”
— Jorge Rodríguez, Líder de la comunidad
Muchos todavía recuerdan las promesas iniciales de vivienda y renovación urbana hechas por la Alcaldía y el Ministerio de Vivienda. Lo que llegó después fueron demoliciones, expropiaciones y el desplazamiento de miles de familias bajo la ejecución del Macroproyecto San José.
En la reunión hubo múltiples intervenciones. Todos los participantes y líderes se preparan para la audiencia del día 8 de mayo en el Teatro Fundadores, donde la Alcaldía se supone responderá a la sentencia y expondrá cómo comenzarán los términos dentro del POT sobre la comuna.
La reunión termina con la intervención musical de la estudiante Juladis y la canción El riacho, de Camilo Carrara.
Pasó en fundadores

8 de mayo de 2026. En el cuarto piso del Teatro Fundadores los asistentes esperan la reunión sobre la revisión excepcional del POT. Muchos llegan con la expectativa de escuchar cómo será incorporado el Macroproyecto San José después del fallo en segunda instancia del Consejo de Estado. Al frente del auditorio está el secretario de Planeación, José Fernando Olarte. No hay cámaras ni tampoco estan los medios de comunicación.
Durante casi una hora de exposición San José no aparece. Tampoco Olivares. El secretario pasa diapositivas rápidamente y revisa el celular de manera constante. Sobre la pantalla se alcanza a distinguir una aplicación abierta que resume información generada con ChatGPT mientras continúa leyendo la presentación. En el auditorio comienzan los murmullos.
Entonces Germán Vallejo levanta la mano.
Se pone de pie frente al auditorio con un documento escrito radicado a la oficina de planeación donde se explica la sentencia del Consejo de Estado. Mientras comienza a hablar, el secretario se hace a la pared con desdén.
“En este momento el expediente municipal de Manizales no tiene en cuenta el hecho urbano más importante de la ciudad, que es el Macroproyecto San José”, dice Vallejo frente al auditorio mientras sostiene las hojas impresas de la sentencia. “La sentencia del Consejo de Estado del 19 de febrero estableció la obligación de articular el macroproyecto con el POT de Manizales. Es una obligación”.
Luego insiste en que el expediente municipal debe ser actualizado porque actualmente no contiene información suficiente sobre San José ni sobre las afectaciones producidas durante años de ejecución del proyecto.
“La sentencia estableció vulneraciones de derechos colectivos relacionadas con la calidad de vida y ordenó mecanismos de seguimiento y participación”, afirma.
Vallejo también recuerda que el Tribunal Administrativo de Caldas ya había señalado fallas en los mecanismos democráticos del macroproyecto.
“No se brindaron espacios reales para que la comunidad participara”, dice mientras varios asistentes observan en silencio.
Antes de terminar, vuelve al mismo punto:
“Durante 16 años se vulneraron derechos relacionados con la calidad de vida. San José no puede seguir por fuera de la discusión del POT”.
Cuando Vallejo termina de hablar el auditorio queda en silencio durante varios segundos, luego llegan los aplausos. Otras personas permanecen quietas observando al secretario de Planeación, que sigue recostado sobre la pared con los brazos cruzados.
José Fernando Olarte vuelve al centro del escenario y toma el micrófono. El tono cambia de inmediato.

“Hay dos cosas que no son ciertas en lo que dice Germán”, responde mientras mira hacia el auditorio. Algunas personas exigen que el secretario deje replicar.
Luego afirma que varias de las declaraciones realizadas por Vallejo “son completamente falsas”.
En ningún momento responde directamente a la orden del Consejo de Estado sobre la articulación entre el Macroproyecto San José y el POT. Tampoco menciona las exigencias relacionadas con actualización del expediente municipal, participación comunitaria o mecanismos de seguimiento ordenados en la sentencia.
La respuesta se concentra en desmentir las afirmaciones de Vallejo y no en dar explicaciones de por qué San José y Olivares continúan ausentes de la exposición oficial del POT.
En las primeras filas comienzan los murmullos. Algunos asistentes niegan con la cabeza.
El ambiente se vuelve tenso. De un lado están las copias del fallo judicial leídas frente al auditorio. Del otro, la negativa institucional pronunciada desde el escenario.
San José sigue sin aparecer en las diapositivas.
La reunión termina sin réplica. La Alcaldía otra vez se fue por las ramas en frente a los líderes comunales de San José y Olivares.
La secretaria pide fotos para que quede registro de que la reunión se realizó.

Entonces queda preguntarse: ¿en manos de quién quedó San José?, ¿será culpa del gobierno actual los 17 años de abandono institucional y el desplazamiento?
Hoy son 10.000 desplazados. De las 5900 viviendas solo se han entregado 344. Sin seguir los planes originales, solo se ha entregado el 9 % de las obras propuestas. Se demolió una ciudadela que ocupaba 111 hectáreas de viviendas ya establecidas.
Se prometió un mega colegio para 3000 estudiantes. De ese colegio solo se hicieron 24 aulas y una cafetería. Para esta obra se demolieron 6 escuelas.

El concejo de estado estableció una vedad judicial y dio una orden precisa articular el POT con macro desastre, la secretaria negó la existencia de san jose en el POT.
Este reportaje es un testimonio del abandono institucional.


