Somos víctimas del desarrollo, entre el desespero y la esperanza.”

Marta Lucía Loaiza, reconocida en 2019 como Mujer Confa y en 2020 como Mujer Cafam, ha dedicado su vida a preservar la memoria social de la Comuna San José, en Manizales.
Su casa, que comenzó como una pequeña tienda de alcohol, y en fechas especiales como el 24 o el 30 de diciembre vendía hasta 19 millones de pesos, terminó vendiendo apenas 30 mil pesos diarios gracias al “macrodesastre” (como Martha denomina el Macroproyecto). Bajo este desbalance económico, y presenciando las afectaciones sociales en la comuna, Martha redireccionó su objetivo: “Esta vivienda se convirtió en una escuela popular. Yo les enseñaba culinaria: pan de queso, pan de bono, empanada de cambray.”
Los niños acudían diariamente, y encontraban un refugio de la creciente violencia e inseguridad en el sector. Eventualmente, la escuela popular terminó, y en su lugar se conformó Comunativa, una huerta urbana que tiene como objetivo la construcción de territorios humanos sostenibles, ecológicos y dignos.
Además de esto, la primera habitación de la casa Martha es un ropero colectivo. Con prendas entre mil y dos mil pesos, ofrece también la oportunidad de arreglar ropa que ya se da por perdida.


