El agua: un manantial de vida en la comuna Tesorito

Prensa 2
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Los nacimientos de agua natural de la comuna Tesorito surgen de las quebradas Manizales, Cimitarra, Tesorito y Carmelo. Además, son manantiales que dependen de redes acuáticas de reservas forestales y naturales protegidas en Manizales como Sabinas, Torre 4, Bosques de la Chec, Planalto y el Parque Natural de los Nevados. Este texto refleja las conexiones que la comunidad tiene con las redes de agua en su comuna.

Escrito por Mariana López

Abre los ojos: ya amaneció. La neblina es baja y espesa. Aún los rayos del sol no alcanzan a pincelar el cielo. Él siente el frío de la madrugada, como para un tinto bien caliente en leña. Los únicos sonidos que le acompañan son los cantos de los pájaros y, muy al fondo, la corrediza del nacimiento de agua que emana bajo la tierra de su finquita, que, con 80 años de antigüedad, sus padres le heredaron para que permanezca en aquella tranquilidad del campo que ama tanto.

Con sus grandes manos, José Duque abre la llave del lavaplatos. Se dispone a llenar la chocolatera para hervir el agua que durante 57 años le ha dado de beber. Es natural, no viene de un acueducto de la ciudad, nace de la quebrada Cimitarra y le brinda su servicio a más de cinco fincas de la parte alta de Maltería, zona rural de Manizales, Caldas.

“Simplemente es normal”

Su rutina comienza con las actividades cotidianas de la zona rural: regar el cultivo, hacer de comer, arreglar casa y respirar el aire puro que le brinda el campo. Después de 25 años de ser minero, se dedicó a la tierra y a liderar aspectos sociales de su barrio.

“Es paradójico lo que hago. Soy concejal y soy montañero”, afirma Duque, quien a pesar de incluir en su vida salidas diarias hacia la ciudad, considera que su lugar seguro es su hogar.

Está en todas las etapas del agua de Maltería, entre el límite de la natural y de la tratada. Cuenta que en su territorio no había acceso al agua potable. Para solucionarlo, se planteó, en el 2011, un proyecto para realizar una planta de acueducto comunitario. Su apertura se logró hasta el 2014 a causa de tensiones entre la comunidad y retrasos de la obra.

“Una cosa es vivir de lo que se escribe y otra lo que se vive en el territorio”, replica, mientras evoca su infancia. Cuenta que el agua bajaba pantanosa a causa de avalanchas y no podían beberla en la Institución Educativa Maltería, donde realizó su colegiatura.

Sobre el acueducto

El acueducto comunitario funciona con un nacimiento de agua que brota de la quebrada Manizales que, viene de la parte alta de la montaña. Según el estudio CONAGUA 2016. Diseño de plantas potabilizadoras este tipo de acueducto funciona con un proceso en el que se añaden compuestos químicos para reducir fuerzas de estabilidad y formar flóculos  removibles por sedimentación.

Los flóculos removibles por sedimentación son pequeños agregados de partículas que se forman en el agua durante los procesos de tratamiento, cuando los coagulantes y floculantes agrupan las impurezas. Al aumentar su peso, estos flóculos se hunden y pueden eliminarse fácilmente por gravedad en los tanques de sedimentación, dejando el agua más clara y limpia.

Duque asegura que son entre 1.400 y 1.500 personas las que se benefician en Maltería con este acueducto. Relata que en su comunidad jamás se han enfermado, a pesar de que él y algunos de sus vecinos de la parte alta del barrio usan agua directamente de nacimiento y no del acueducto.

El DANE, en la Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ECV) 2019, declara: “En los centros poblados y rural disperso, el 30,2% de los hogares sostuvo que su principal fuente de agua para este mismo objetivo fue el acueducto comunal o veredal, seguido del río, quebrada, manantial o nacimiento con un 20,2%”.

Este estudio poblacional es el único hasta el momento que registra, en datos nacionales, las personas que dependen de este tipo de recurso.

¡Hay agua hasta pa´ repartirle al gobierno!

En la comuna Tesorito, estos no son los únicos nacimientos. “Es un ciclo que se da continuamente”, dice una voz gruesa y pausada desde las calles del barrio La Enea. Jorge James Sánchez Gonzáles, licenciado en biología y química, especialista en educación ambiental, vive hace 20 años allí. Él pasó por los puntos críticos de estos afloramientos de agua.

“Como toda la zona es tan húmeda y boscosa, entonces en todo ese corredor hay reservas naturales. Son productoras de agua y desemboca en procesos internos que afloran en sitios como este”, explica Sánchez mientras llega al parque del sector.

El estudio Acciones de educación ambiental para la conservación de los manantiales de agua dice: “Los manantiales son ecosistemas acuáticos esenciales para la sostenibilidad de la vida, debido a sus funciones en la formación y renovación de los cursos de agua, al permitir el paso del agua subterránea hacia la superficie del suelo”.

Con sus ojos café claros observa el panorama del parque antes de ingresar a su casa, ese por el que lleva luchando hace meses.

Su discusión empezó con el proyecto El Parque de las Mascotas de la Alcaldía. Afirma que no se protege lo necesario el afluente que le sirve a la comunidad y a las especies que lo utilizaban dentro del parque.

Foto Mariana López | otras personas también se unen a la discusión sobre el parque de las mascotas de la enea. en la comunidad tienen un colectivo para protestar ante el tema.
Discusión ambiental

Relata que, en 2011, gracias a uno de los cinco afloramientos que tiene su comunidad, en especial el del parque, sobrevivieron a la crisis del agua que vivió la ciudad entera. “Como es nacimiento nosotros pensamos que hay que protegerlo”, sostiene molesto ante la situación.

Fredy Leonardo Franco Idárraga, investigador del Grupo de Trabajo Académico e hidráulica ambiental (GTA), señala que si se construye cemento sobre un terreno que posee nacimientos naturales, este ya no generará la suficiente humedad para que el nacimiento subsista.

El Artículo 1. Principios Generales Ambientales – Apartado 4 de la ley 99 de 1993 describe: “La política ambiental colombiana seguirá los siguientes principios generales: Las zonas de páramos, subpáramos, los nacimientos de agua y las zonas de recarga de acuíferos serán objeto de protección especial”.

Sánchez abre la puerta de su casa, antes de ingresar se gira hacia la avenida Cumanday. Señala que toda la ladera del parque hacia la entrada de la Universidad Nacional está conectada por nacimientos que se comunican entre sí. De un golpe cierra la puerta y replica: “Por eso nosotros debemos estar muy pendientes de los acuíferos porque en cualquier momento nos puede sacar de un apuro”.

Cuando el agua suena, papita trae

Por aquella ladera, vía al aeropuerto, existen 17 puestos de flores que dependen de uno de los afloramientos que brota de la montaña. En una de las casetas y bajo un techo rojo, una mujer corpulenta está cambiando de un valde a otro un ramo de claveles. Con uñas pintadas de rojo, prepara un arreglo floral para unos clientes que acaban de llegar.

Ella es Maria Clemencia Penagos, quien hace 40 años fundó la floristería. No fue fácil, pero, así como un día comenzó con mil flores en la entrada de Jardines de la Esperanza, ahora vive de esta actividad económica. “Yo soy descendiente de las flores. Mi padre nos levantó con ellas”, añade doña Clemencia mientras termina el ramo que le solicitaron.

Foto Mariana López | Maria Clemencia Penagos también realizar arreglos para las tumbas. Durante las tardes se dirige al cementerio para adornarlas según la petición del familiar.

Con sus ojos negros y los párpados pintados con sombra azul, mira el nacimiento de agua que pasa frente suyo. Resalta que las conexiones de tubería las hizo ella para que sea práctico recogerla todos los días, a las 7:00 a.m. Así sus flores se mantienen frescas.

“Esta agua la traje de arriba, de allá, donde chorrea un bombo allá grande. Ese chorro lo tenemos desde antes de la pandemia”, señala con sus manos cubiertas de la espuma verde con la que crea los arreglos florales.

Sin embargo, explica que el nacimiento de la tubería no es antiguo y desde que armó su primera carpa, sus ramos dependen de otro afloramiento que sale del barranco que está al lado de la avenida.

Una conexión de supervivencia

Fredy Leonardo Franco Idárraga, explica que este tipo de aguas bajan hasta los alcantarillados: “Esas aguas de nacimientos deberían irse directamente a las quebradas porque hacen mucha falta para alimentarlas. Cuando tengamos planta de tratamiento de aguas residuales terminará llegando a la planta y no a las quebradas, lo que causaría sequía”.

El estudio Acciones de educación ambiental argumenta que la disponibilidad y continuidad del agua, fortalecida y preservada, asegura el abastecimiento para consumo humano y diversas actividades económicas. Además, no solo son esenciales para el desarrollo de actividades agrícolas, sino también para el abastecimiento de los centros urbanos.

En las floristerías surgieron generaciones que, desde su niñez, se dedican a esta actividad. Como Leidy Penagos de 33 años. Todo el día se la pasa entre pétalos y espinas. La tarde es soleada, llegan clientes y solicitudes que debe de sacar en menos de media hora.

A las 6:00 p.m. se para frente a la estufa y hierve un aguapanela con el agua que recogió en una olla pequeña. Toma un sorbo y suspira, el día estuvo pesado. Mientras se sienta, dirige su mirada hacia la carretera por donde el agua del nacimiento hace su recorrido. Su madre se arrima para decirle que ya es hora de cerrar. Penagos, antes de continuar, recalca que sin este nacimiento no podría llevar “la papita” a su hogar.

La siguiente multimedia refleja otro tipo de conexiones de la comunidad de Tesorito con estos manantiales. Son rutas de las comunas que se conectan gracias a los acuíferos que abastecen su sector.

Si deseas conocer otros temas sobre los afluentes de Manizales ingresa aquí https://umcentral.com/el-camino-del-agua/

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