Guía para los asistentes del Congreso AFACOM 2026
Por María José Marín
En el corazón del Eje Cafetero colombiano, entre montañas verdes y carreteras que serpentean la cordillera central, se encuentra Manizales, una ciudad universitaria que combina tradición cafetera, cultura académica y paisajes volcánicos.
Para quienes visitan la ciudad con motivo del Congreso AFACOM 2026 en la Universidad de Manizales, este destino ofrece mucho más que escenarios académicos. Aquí, la academia y la cultura siempre terminan encontrándose con la montaña.

A continuación, algunos lugares y experiencias clave para conocer la ciudad durante su estancia.
El centro histórico y la Catedral Basílica
El centro de Manizales es un punto de partida obligatorio. Allí se levanta la Catedral Basílica de Manizales, uno de los templos neogóticos más altos de América Latina. Una de las experiencias más recomendadas es subir al Corredor Polaco, un mirador ubicado en lo alto de la torre desde el que se observa la ciudad, las montañas del departamento de Caldas y, en días despejados, incluso el paisaje volcánico del Parque Nacional Natural Los Nevados.

A pocas cuadras se encuentran edificaciones de estilo republicano como el Palacio Amarillo de la Gobernación de Caldas, la Casa Estrada y el Edificio Sáenz. También está el Hotel Escorial con su arquitectura y mobiliario Art Deco.
A la entrada del Centro de la ciudad encontrará el espacio cultural Teatro Los Fundadores, escenario de conciertos, obras teatrales y eventos culturales que han marcado la agenda artística de la ciudad durante décadas. Y, a pocos metros de allí, la Juan XXIII, la estructura en bahareque más grande de Latinoamérica y que en estos momentos está en restauración pues es patrimonio de la nación.
Naturaleza y paisaje volcánico
A menos de dos horas de la ciudad se encuentra el Parque Nacional Natural Los Nevados, uno de los ecosistemas montañosos más importantes del país. En el recorrido hasta el imponente Nevado del Ruiz, un volcán activo que domina el paisaje del centro occidente colombiano, podrán encontrarse con sitios como Laguna Negra o explorar municipios aledaños como Murillo (Tolima).
Aunque el acceso al parque depende de condiciones climáticas y restricciones ambientales, existen rutas turísticas que permiten explorar páramos, lagunas de alta montaña y paisajes que contrastan con el verde profundo del valle cafetero.

Para quienes prefieren planes más cercanos a la ciudad, el Recinto del Pensamiento ofrece senderos ecológicos, jardines de orquídeas y mariposarios que permiten observar la biodiversidad andina sin salir del área urbana.

La experiencia cafetera
Visitar Manizales es, inevitablemente, acercarse al mundo del café. La ciudad forma parte del Paisaje Cultural Cafetero, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial.

En sus alrededores es posible recorrer haciendas cafeteras, conocer el proceso de cultivo, recolección y tostión del grano, y comprender por qué el café colombiano es uno de los productos agrícolas más reconocidos del mundo. Estas experiencias suelen incluir caminatas por cafetales, catas guiadas y conversaciones con productores locales.
Miradores y recorridos urbanos
La geografía montañosa de Manizales convierte a la ciudad en un gran mirador natural. Lugares como el Monumento a los Colonizadores ofrecen una panorámica amplia del paisaje cafetero y rinden homenaje a las comunidades que fundaron la ciudad en el siglo XIX.
Gastronomía local
La cocina de la región combina ingredientes tradicionales con propuestas contemporáneas. Entre los platos más representativos se encuentran la bandeja paisa, las sopas campesinas y diferentes preparaciones con plátano y maíz.
No obstante, uno de los rituales gastronómicos más importantes sigue siendo el café. En distintos cafés de especialidad de la ciudad es posible probar variedades cultivadas en las montañas cercanas, preparadas mediante métodos como filtrado, prensa francesa o V60.
Una invitación a descubrir la ciudad
Quienes llegan a Manizales suelen descubrir una ciudad que se revela poco a poco: en la conversación pausada de un café, en el recorrido por sus calles inclinadas y nubladas de la mañana o en la vista inesperada de una montaña entre edificios.
Durante su visita al Congreso AFACOM 2026, la invitación es sencilla: salir a caminar, mirar el paisaje y dejar que la ciudad cuente su propia historia.

