Texto y fotos por Valeria Alzate
En el corazón de Manizales, bajo un cielo gris y un poco de neblina, entrenan los jóvenes de las divisiones inferiores del equipo Once Caldas. Se escuchan pisadas fuertes, balones que rebotan y una que otra risa. Sin embargo, detrás de esos muchachos hay otros que, como ellos, estuvieron en su lugar y soñaron con lucir la camiseta blanca del equipo, pero su camino se vio truncado por obstáculos difíciles de superar, haciendo que se pregunten ¿valió la pena tanto esfuerzo?
En Manizales, son pocos los jugadores caldenses que llegan a ser futbolistas profesionales. Según datos, tan solo entre el año 2022 y 2024, cinco jugadores fueron seleccionados de las divisiones inferiores del equipo para pasar a la nómina profesional: Juan Esteban Gallego, Jorge Cardona, Kevin Villada, Esteban Beltrán y Alejandro García (la mayoría acompaña al banco de suplentes). Los otros integrantes del equipo son de diferentes partes del país como Nariño, Chocó, Cundinamarca, Valle del Cauca, entre otros.
A lo largo de los años, se escuchan algunos relatos de jóvenes que han estado en esta situación y tienen recuerdos amargos, pues su experiencia no fue grata. Otros, recuerdan con una sonrisa su paso por el club, pero lamentan la falta de oportunidades que se les da a los muchachos para surgir.
Frustración
Rubén Montoya Henao, exintegrante del club, es un joven alto, de cabello castaño y mirada dulce. Estuvo aproximadamente 15 años en las divisiones menores del equipo. Su trayectoria comenzó a los 6 años cuando ingresó a las escuelitas de fútbol del Once Caldas y a los 10 pasó a las divisiones menores del equipo. Allí estuvo hasta el 2019.
Cuando ingresó a la sub-20, Rubén, en ese momento con 20 años, pudo evidenciar cómo se frustra el sueño de muchos. De los cerca de 20 jugadores que compartían con él, menos de la mitad logró llegar al fútbol profesional. Sin embargo, el equipo no dio más oportunidades al resto. Aunque asegura que los hubieran podido prestar a otros equipos, ganar experiencia y regresar al Once en búsqueda de un cupo en la titular.
Según la página oficial del Once Caldas, la categoría de ese año obtuvo muy buenos resultados en sus competiciones. De hecho, a algunos de los miembros de las divisiones, incluido Rubén, el Once les hizo un reconocimiento por ser jugadores destacados en las categorías anteriores. Entonces, ¿por qué no buscarles oportunidad a todos o a la mayoría? La respuesta la da Rubén, quien, transportándose a aquel momento de frustración, dice: “Uno decía: venga, yo hago todo el proceso como jugador manizaleño, participo en todos los torneos, mi meta es ser futbolista profesional y llega alguien que tiene un empresario, conoce algún dirigente o tiene algún contacto en el equipo profesional y llega directo al equipo. No es justo”. Ahora, es profesional en negocios internacionales.
Aprendizajes
*Camilo es un joven de figura alta y delgada, con un cabello negro que siempre parece estar un poco desordenado. Su mirada, intensa pero cálida, revela una curiosidad innata, y cuando habla, lo hace con una voz suave, pero llena de seguridad, como si cada palabra fuera elegida con cuidado. Hay en él una tranquilidad natural, aunque no deja de transmitir una sutil firmeza en su manera de ser.
Comenzó su trayectoria en el equipo Coocalpro, allí obtuvo un buen rendimiento que le sirvió para que desde los 13 años el Once Caldas le abriera las puertas, pues lo habían visto jugar y querían tenerlo en el equipo.
Tres años después de entrar a las divisiones menores del Once Caldas, tuvo una mala experiencia con uno de los técnicos. No habla mucho acerca de lo que ocurrió, pero afirma que desde ese momento cada vez que ese técnico era el que lo dirigía, no lo ponía a jugar. Motivo que llevo a que, en los pocos entrenamientos que tenía con el equipo profesional, otros dirigentes no lo vieran a su máximo potencial.
Él asegura que sí había personas que preguntaban por él, pero como no tenía continuidad en los partidos perdían el interés.
Camilo comenta que hay otros obstáculos para llegar a jugar en la liga profesional, dice que “se ven muchas cosas”, por ejemplo, personas que por su color de piel tienen prioridad debido a su contextura: altura, peso, tallaje, etc. Asimismo, comenta que algo más delicado es que, presuntamente, ocurría que jugadores pagaban por su puesto para llegar a la nómina profesional. A pesar de esto, considera que tal vez le faltaron temas de madurez y conocimiento en el fútbol para desde un principio buscar oportunidades en otros lugares, ciudades y clubes.
Muchos exintegrantes del club resaltan que, a pesar de sus falencias, el Once Caldas es de los únicos clubes en Manizales que les da a sus estudiantes indumentaria, preparadores físicos, fisioterapeutas y acceso a los partidos profesionales, todo gratis.
¿Qué se dice sobre esto?
En La otra cara del fútbol, trabajo de investigación realizado en la Universidad Nuestra Señora del Rosario, se destaca cómo el fútbol colombiano está influenciado por compromisos políticos y beneficios personales, sin tener en cuenta el perfil profesional de los jugadores. Esto implica que los intereses económicos y particulares afectan el desarrollo de aquellos futbolistas que no forman parte de ciertos círculos privilegiados, lo que impide que su talento y esfuerzo se destaquen. Como resultado, muchos jugadores que no cuentan con los recursos económicos suficientes son excluidos.
Sin embargo, existen diversas opiniones respecto a este tema. Diego Arango Betancurt, exintegrante de las divisiones menores del Club y director técnico del Club Deportivo Soccer Quality, afirma que “no es culpa del Once Caldas la falta de oportunidades para el jugador caldense. Es simplemente que hay un desbalance, son muchos para pocos cupos”. Además, agrega que el problema de la falta de oportunidades es la estructura del fútbol profesional que tiene Colombia ya que, a pesar de ser un país potencia futbolística en Suramérica, es de los únicos países en el mundo sin una tercera categoría.
Actualmente se le está dando más visibilidad a esta problemática y se han creado empresas que ayudan a los jóvenes para que tengan oportunidades. El grupo Kontinental Management es uno de estos. Está a cargo de Hans Jacobus, exjugador colombiano que busca reclutar a jóvenes talentos y brindarles oportunidades de formación y proyección en Alemania.
Según Hans, en Europa se valora la maduración de los jugadores a una edad más avanzada, y en Colombia muchos jóvenes talentos se ven limitados en su desarrollo por la falta de oportunidades en el fútbol profesional.
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En este momento, años después de lo ocurrido, esos jóvenes que alguna vez soñaron con ser estrellas del fútbol caminan por las calles de Manizales, recordando los días en que su sueño parecía hacerse realidad. El amor por el fútbol los acompaña siempre, ese que los impulsó tantas veces a seguir adelante y que ahora está allí silenciosamente ayudándolos a crear nuevos sueños, pues algunos ya han encontrado sus caminos y otros siguen ligados al deporte.

