Por Yicel Guerrero
La Secretaría de Medio Ambiente de Manizales implementa estrategias más amigables con el ecosistema para controlar la población las garzas en la ciudad. Entre las medidas adoptadas están el uso de bengalas, drones, espantapájaros, la instalación de polisombras en algunos árboles y, si es necesario, podarlos para evitar el asentamiento de estas aves.
Estas garzas, cuya presencia en la capital de Caldas y municipios aledaños se remonta a varias décadas, son de origen africano y se adaptaron a las zonas urbanas debido a la iluminación nocturna y a la falta de depredadores naturales. Milena Zamorano, secretaria del Medio Ambiente de la Gobernación de Caldas, advierte que es necesario movilizar estas aves porque provocan el desplazamiento de especies nativas; sus excrementos transmiten enfermedades a humanos y animales domésticos, y deterioran los árboles en los que se posan.
¿En qué consisten los métodos utilizados?
Juan Alzate, representante de la empresa Tucán, que apoya a la Alcaldía en la implementación de estas estrategias desde hace un mes, destaca que el manejo de las garzas se basa en estímulos negativos no lesivos. “Las bengalas que implementamos tienen un efecto lumínico más no de sonido. Asimismo, el dron que utilizamos genera un estímulo visual negativo, no invasivo”, aclara.
Por su parte, Óscar Rodríguez, secretario del Medio Ambiente de la Alcaldía de Manizales, sostiene que estas medidas permitieron reducir la población de garzas de 900 a aproximadamente 450. Especialmente en las zonas que más frecuentan que son el Parque de la Mujer y el barrio La Enea.
Rodríguez agrega que las tácticas actuales buscan generar estrés poblacional en las garzas sin afectar a otras especies. Además, realizan monitoreos constantes de los focos activos de garceros y campañas para generar conciencia en los ciudadanos sobre estas acciones.
No obstante, existen opiniones distintas en la comunidad sobre la efectividad de estas estrategias. Isabela Valencia Hoyos, residente de La Enea, siente que el problema sigue sin resolverse. “Las garzas llegan todas las mañanas, las ahuyentan y vuelven a otros árboles que están quedando dañados y feos”, dice.
Por otra parte, como solución a largo plazo, la Alcaldía y Tucán trabajan en un plan para trasladar a las garzas a un área rural en el suroccidente de Manizales, adaptando un espacio para que se establezcan allí. Esta medida responde a la Resolución 11 85 de 2020, que obliga a la Alcaldía y Corpocaldas a encontrar una solución definitiva al problema.

