Las cifras de siniestralidad vial en Colombia encienden las alarmas en 2026. Según datos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial con corte a junio de este año, las muertes por siniestros viales aumentaron 20% frente al mismo periodo de 2025 para todos los modos de transporte. Pero el dato que más preocupa a los expertos es otro: entre los motociclistas, ese incremento llega al 29%, muy por encima del promedio general.
La motocicleta, el vehículo más usado por los colombianos para movilizarse, es también el que más vidas cobra en las vías del país. Así lo explicó Juan Esteban Aristizábal Salazar, ingeniero civil, magíster en transporte, consultor e investigador en movilidad y planificación urbana, quien advirtió que en lo que va de 2026 dos de cada tres personas fallecidas en siniestros viales en Colombia son motociclistas, una proporción que no incluye los casos en los que una motocicleta está involucrada en el siniestro, pero quien muere es un peatón, un ciclista u otro actor vial.
El parque de motocicletas sigue creciendo en Colombia
El aumento en la accidentalidad ocurre en paralelo a un crecimiento acelerado del parque motociclístico en el país. De acuerdo con cifras del RUNT el parque automotor registrado en se conforma por 21.892.562 vehículos, donde 64% son motocicletas.
Solo entre enero y agosto de 2026 se matricularon 899.078 motocicletas nuevas en el país, 201.806 más que en el mismo periodo de 2025, lo que representa un crecimiento acumulado de 28,94%. El sector proyecta cerrar el año con entre 1,36 y 1,4 millones de unidades nuevas registradas, una cifra que marcaría un récord histórico para la industria.
Sabaneta, Funza y Bogotá lideran el número de motocicletas registradas
El listado de ciudades y municipios con más motos matriculadas lo encabezan Sabaneta (Antioquia), con 653.363 unidades; Funza (Cundinamarca), con 539.284, y Bogotá, con 515.865. Le siguen Envigado, Girón, Soacha, Florida (Valle del Cauca), Cali, Rivera (Huila) y Cereté (Córdoba), completando un top 10 que concentra 4,06 millones de motocicletas, casi el doble de la población de Cali. Según un listado elaborado por La República a partir de cifras suministradas por el RUNT, Manizales entraría en el puesto 22, con 151.523 unidades registradas.
Un boletín publicado en julio de este año por la Secretaría de Movilidad de Manizales afirma que los motociclistas continúan siendo el grupo con mayor participación en los siniestros fatales, seguidos por los peatones, especialmente los adultos mayores.

¿Por qué la moto es un modo de transporte de alto riesgo?
Para Aristizábal Salazar, el fenómeno no es casual. La motocicleta se ha consolidado en el país por factores económicos y de tiempo, pero buena parte de esas ventajas está relacionada con el incumplimiento de normas de tránsito y la normalización social de prácticas viales que no esté permitida por la ley.
“Los tiempos de viaje que ofrecen las motocicletas están ligados, por ejemplo, a conducir entre carriles, que es un comportamiento que ya está completamente normalizado, pero que, si uno se va rígidamente a la norma, es algo que no está permitido”, explicó el investigador. A esto se suma la facilidad para estacionar en casi cualquier lugar, “no necesariamente en sitios permitidos”, lo que termina consolidando su uso masivo pese a los riesgos que implica.
El afán y su consecuencia
El experto fue enfático en señalar que el principal factor de riesgo en las vías, especialmente en las ciudades, es la velocidad. “Incrementar la velocidad en un 20% va a reducir un poco nuestros tiempos de viaje, pero el riesgo que se aumenta no es proporcional a ese 20%, es mucho mayor”, advirtió, explicando que un pequeño incremento en la velocidad aumenta de forma desproporcionada tanto la probabilidad de un siniestro como la gravedad de sus consecuencias. Afirmación respaldada por la Secretaría de Movilidad de Manizales que declara que el exceso de velocidad continúa siendo el principal factor asociado a los siniestros viales en la ciudad, seguido por la imprudencia y el incumplimiento de las normas de tránsito.
Un llamado a la política pública
Aristizábal Salazar insistió en que la solución no puede depender únicamente del comportamiento individual de los conductores. Según explicó, las políticas públicas de movilidad deben trabajar “desde un enfoque integral”, que combine mejoras en infraestructura vial con estrategias de cultura ciudadana, de manera que se construya un entorno más seguro para todos los actores viales.
“Hay que tratar cada vez de depender menos de las decisiones de las personas y hacer más que la infraestructura sea segura para quien va en una motocicleta, y que quien conduce una motocicleta vaya generando condiciones seguras para otros actores viales”, señaló el investigador, un llamado que extendió tanto a la comunidad universitaria como a la ciudadanía en general.
Las cifras nacionales dejan un mensaje claro para ciudades intermedias como Manizales, donde la motocicleta también es uno de los principales medios de transporte: el crecimiento del parque automotor de dos ruedas debe ir de la mano de una apuesta decidida por infraestructura segura, control de la velocidad y cultura vial, si se quiere revertir la tendencia al alza en las muertes de motociclistas que hoy vive el país.
