demanda empatía, autocuidado y acompañamiento tras una emergencia
El abordaje de las repercusiones psicológicas posteriores a un desastre natural requiere fortalecer los primeros auxilios psicológicos y atender el agotamiento de quienes ejercen roles de cuidado. Así lo planteó la psicóloga clínica Luisa Pérez Marín. La cofundadora de Somos Macalú analizó el impacto emocional en la población tras el terremoto del 10 de agosto y las herramientas para tramitar el duelo colectivo.
La especialista explicó que tras una tragedia el sistema nervioso se mantiene en hiperalerta, por lo que la comunidad debe basar su apoyo en la escucha sin juzgar. Pérez destacó que ante fenómenos psicosociales como la culpa del sobreviviente resulta vital comprender la diversidad de emociones y ritmos individuales: “si todos nos paralizamos, pues no vamos a poder seguir siendo una ayuda para las otras personas”. Asimismo, la experta recomendó aplicar la conciencia plena, sostener la red de apoyo y procesar la situación “un día a la vez”.
Cuidado a los cuidadores y los organismos de socorro
Un punto crítico abordado por la magíster en Terapias de Tercera Generación fue la urgencia de brindar acompañamiento psicosocial a voluntarios, brigadistas y personal de salud. Al referirse al desgaste que sufren los equipos de emergencia, la profesional sostuvo que “quienes están al servicio de otros han aprendido que siempre se tienen que poner la máscara de la fortaleza… pero la primera persona que se tiene que cuidar soy yo, porque si no me cuido, ¿cómo cuido?”.
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