Transparencia y mérito en la Galería
Para muchos, la administración de una plaza de mercado podría parecer un asunto de política o de herencias, pero para la galería de Manizales, la llegada de Justo Pastor López hace más de una década fue una cuestión de “vueltas de la vida”.
Cuando Justo Pastor asumió la gerencia, el panorama era desolador: una crisis administrativa y financiera que arrastraba deudas y desconfianza entre comerciantes y socios desde 2007. “No conocía a nadie, ni siquiera conocía la plaza”.
Su estrategia fue aplicar la rigurosidad de la industria a la cotidianidad del mercado. Eliminó el manejo de efectivo en la administración y bancarizó cada centavo del recaudo. Esta “limpieza de casa” no solo trajo estabilidad financiera, sino que devolvió a los comerciantes la seguridad de que sus aportes estaban siendo bien cuidados.
Lo que comenzó como un empleo de transición (donde planeaba quedarse máximo dos años) se convirtió en una pasión de más de una década. “Me gusta la sencillez de las personas, la diversidad de trabajar con gente de todos los estratos y, sobre todo, la función de ser la despensa de Manizales”.
Tras diez años de estabilidad y sin escándalos administrativos, Justo Pastor López vislumbra el final de su etapa al frente de la central de abastos más importante de la ciudad. Aunque deja el futuro en manos de la fe, tiene previsto este año.
Se irá dejando una plaza financieramente sólida y operativamente eficiente, pero sobre todo, se irá como un técnico que, entre bultos de papa y pregones, encontró un honor inesperado: servir al eslabón más importante de la cadena alimentaria de los manizaleños.
