José Diego, de carcajada en sonrisa

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Texto y foto por Juana del Pilar Rivera Buendía


¿Qué?

La vida José Diego un vendedor de loterías que después de sufrir un accidente, en 2007, vive la vida riendo, recochando y disfrutando mientras labora por el centro de Manizales.  

¿Quién?

José Diego Hernández Medina, aguadeño de nacimiento, pero manizaleño de corazón. Lleva 62 años trabajando como pintor, oficial de construcción, ebanista, panadero, cuidador de carros y vendedor de loterías.  

¿Dónde?

Desde las 8:00 a.m. inicia su arduo recorrido, pues la calle 19 es empinada. José mueve sus manos “izquierda, derecha, izquierda, derecha” como él repite y así llega a la carrera 23, un espacio donde el comercio se ve a flor de piel, el motor de los carros se escucha a tope y los colores vivos sobresalen en las edificaciones. El sol comienza a ocultarse y a las 5:30 p.m. José finaliza su trayecto en el Centro Comercial Fundadores.

¿Cómo?

Hace tres años, trabaja en una bicicleta. Su particularidad: pedalea con las manos. En el cuello cuelga las gafas y una riñonera negra donde guarda el dinero. José recibe a sus clientes con una calidad sonrisa y disfruta de lo que depare el día, pues piensa que cada día trae su afán.

¿Por qué?

Luego de que un andamio se partiera a la mitad y él se cayera de un cuarto piso no pudo volver a caminar. Desde ahí se dedica a cuidar carros en zonas azules y a vender loterías.  

“Nosotros nacimos con una razón: ser felices”

José Diego Hernández Medina
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