Aumentaron participación política pero perdieron representación
Aunque las mujeres constituyen más de la mitad del electorado en Colombia, su presencia en los cargos de representación política sigue siendo desigual. La jornada electoral coincidió el 8 de marzo con la celebración del Día Internacional de la Mujer, un recordatorio de que, pese a décadas de participación activa, las mujeres aún enfrentan barreras para transformar su voto en representación política efectiva.
Por Antonia Loaiza Álvarez
El 8 de marzo se celebró mundialmente el Día Internacional de la Mujer. A la par de este acontecimiento, en Colombia se llevó a cabo la jornada electoral para representantes a Cámara y Senado. Entre los 48 candidatos conocidos para representar la Cámara en Caldas, solo 20 mujeres aparecían como aspirantes, y al final los elegidos fueron únicamente hombres.
Al no contar con mujeres caldenses que aspiraran al Senado, el resultado dejó solo a un hombre representando al departamento en la cámara alta.
A lo largo de la historia, el voto femenino ha jugado un papel muy importante en Colombia desde su reconocimiento en 1954 y su primer desempeño en 1957, en el que más de 1,8 millones de mujeres acudieron a las urnas. Desde entonces, su participación en las elecciones ha ido en aumento y hoy representan más de la mitad del electorado colombiano, con alrededor del 52 % del censo electoral, según datos oficiales de la Registraduría Nacional del Estado Civil.
Capacidad electoral de las mujeres
Desde las elecciones anteriores a 2026, el potencial electoral de las mujeres para las elecciones a congreso es mayor al de los hombres. Según datos del Poder Legislativo, para el Congreso, tanto en 2018 como en 2022 representaron 51,6 % de la población habilitada para votar, siendo 18.606.307 en el primer año mencionado, y 20.031.855 en el segundo, manteniendo el mismo porcentaje con relación a este 51,6 %.
Complementando esa información, en 2018 votaron 9.618.944 mujeres, representando el 51,7 % de su potencial electoral, y en 2022 intervinieron 10.195.506 mujeres, equivalentes al 50,9 % de su aptitud. Estadísticamente representando mayor participación y menos niveles de abstención electoral que los hombres.
Desafíos de la representación
Sin embargo, esta participación activa no define una mayor cantidad de mujeres electas o de mujeres participando en ámbitos políticos. En 2022, de los 8 candidatos caldenses al Senado, solo 1 era mujer, quien no fue elegida. Para la cámara de representantes, de 41 candidatos, 17 fueron mujeres, siendo el 42,5 %, de las cuales solo 1, Juana Carolina Londoño del Partido Conservador, obtuvo curul. El patrón de desigualdad se repitió este año con los resultados ya mencionados.

En este contexto, Juliana Toro Arias, docente, investigadora y líder en procesos de estudios de género, afirma que el problema no es la participación de las mujeres en este proceso ciudadano, sino el sistema político y estructural, que tiene una mirada masculinizada. Asegura que la política reproduce redes de poder que buscan hacer del liderazgo político un lugar natural para los hombres.
Sumado a esto, comenta que entre los mayores desafíos para las mujeres en este ámbito están el menor acceso a financiación, el mayor escrutinio de la vida privada y la violencia política en redes sociales, que va de la mano con la deslegitimación de su trabajo y la reducción de sus campañas por estereotipos mediante comentarios negativos.
No solo compiten por votos en la calle, compiten por estructuras de género que no han sido pensadas para ellas”
Juliana plantea que cuando las mujeres en la política desafían las jerarquías sociales pueden recibir prejuicios sobre sus ideas, y ser tomadas como peligrosas.
Estrategias de apoyo
Para Juliana Toros, hay múltiples acciones que se pueden llevar a cabo para incentivar el apoyo a las mujeres en sus campañas. Entre ellas:
- Hablar de manera situada: acercarse a hablar de las desigualdades de la vida cotidiana que se experimentan en cuestiones de género.
- Construir redes de sororidad política: que las mujeres sean un apoyo en su toma de liderazgo.
- Generar alianzas con otras organizaciones que trabajen en pro de los derechos de las mujeres.
Elegir a otras mujeres es disputarnos los escenarios y el poder desde lo público” destacó.

Otros panoramas

Aun así, existen las excepciones, como Paloma Valencia Laserna, miembro del centro democrático, quien es la actual ganadora de la gran consulta popular con el 45,70 % (3,2 millones de votos). “Ser la mujer más votada me ha conmovido. Eso quiere decir que estamos cerquita de ir terminando esa escalera de los derechos de las mujeres que se viene construyendo hasta, llevarnos a la igualdad de derechos y elegir la primera mujer presidente”, aseguró Paloma en sus redes. El triunfo de Paloma amplía la representación política de su género, y abre los caminos para consideraciones a mujeres en las próximas campañas.

De igual manera, el 9 de marzo el candidato a la presidencia Iván Cepeda anunció Aída Quilcué como fórmula vicepresidencial. Aída es una lideresa indígena del pueblo nasa, Senadora de la República y actual miembro Consejo Regional Indígena del Cauca. Con la proclamación de su alianza con Cepeda, no solo se expande aún más la mirada femenina a ámbitos presidenciales, sino también la representación de los territorios indígenas y su reconocimiento en la sociedad colombiana.


