La infraestructura deportiva en San José presenta deterioro, falta de escenarios y poca intervención institucional.

En la comuna San José de Manizales, líderes comunitarios denuncian que, tras el macroproyecto urbano, la infraestructura deportiva fue reducida y deteriorada. La falta de inversión y control institucional ha limitado el acceso al deporte, afectando a niños, jóvenes y adultos del sector.
Realizado por Isabela Rivas y María Paula Giraldo
Infraestructura
La crisis de infraestructura deportiva en San José se profundizó con el macroproyecto urbano, que eliminó varios espacios comunitarios. Escuelas y escenarios deportivos desaparecieron, dejando a la población con opciones limitadas y reduciendo los espacios de encuentro para la recreación y el deporte.
Omar Rodríguez, líder comunal, afirmó: “Con el macro tumbaron siete escuelas y destruyeron escenarios que eran de la gente. Hoy no hay estructuras deportivas”.
El polideportivo del sector es el principal escenario disponible, pero su uso se ha desviado hacia actividades sociales como eventos y celebraciones, lo que disminuye su función deportiva. Aunque existen iniciativas como escuelas de voleibol impulsadas por jóvenes, estas dependen de esfuerzos individuales y no cuentan con respaldo institucional que garantice su permanencia.
Zonas
En zonas como La Pelusa, la situación es aún más crítica. Una cancha comunitaria fue ocupada por un particular que organiza torneos con cobros, sin regulación de las autoridades. Este caso refleja la falta de gobernabilidad sobre los escenarios públicos, que deberían estar destinados al uso libre de la comunidad. Otros espacios, como canchas improvisadas o deterioradas, no ofrecen condiciones adecuadas para la práctica deportiva.

Ademas la oferta deportiva en la comuna se concentra principalmente en el fútbol, lo que excluye a quienes tienen interés en disciplinas como baloncesto, voleibol o ciclismo. Esta limitación reduce la posibilidad de descubrir y potenciar talentos locales, afectando el desarrollo integral de niños y jóvenes.
Omar resume la situación: “El deporte aquí está en un 5%. Falta gobernabilidad”.
Por su parte, Fernando Torres, gestor deportivo y líder del territorio, coincide en el diagnóstico y amplía la problemática. Señala que la infraestructura existente es escasa y, en muchos casos, mal utilizada. Según explica, algunos escenarios se destinan a actividades políticas o privadas, dejando de lado su propósito deportivo. También denuncia que la falta de mantenimiento ha deteriorado las canchas, con mallas rotas, superficies en mal estado y ausencia de adecuaciones básicas. Torres destaca que anteriormente existieron procesos organizados que promovían el deporte en la comuna, como escuelas y torneos comunitarios que integraban a diferentes barrios. Sin embargo, estas iniciativas desaparecieron por falta de apoyo institucional y continuidad en los programas. A esto se suma que muchos niños no pueden acceder a escuelas deportivas formales debido a costos económicos, lo que limita aún más su participación.
Asi mismo, advierte que la falta de articulación entre las organizaciones comunitarias y las entidades públicas dificulta la recuperación de estos espacios. La ausencia de proyectos sostenibles y de seguimiento ha impedido que el deporte se consolide como una herramienta de transformación social en el territorio.
Pese a este panorama, la comunidad mantiene el interés por recuperar el deporte como un eje de integración. Líderes locales insisten en la necesidad de inversión, mantenimiento de escenarios y diversificación de la oferta deportiva, para garantizar el acceso equitativo a estas actividades.
La comunidad concluye que el problema no es solo la falta de escenarios, sino la ausencia de voluntad política, lo que mantiene el deporte como un derecho poco garantizado en el territorio.

Fernando Torres, licenciado en educación física y líder deportivo, lleva décadas formando niños y jóvenes en la Comuna San José. Fundó el grupo De Perecón, organizó torneos y apoyó talentos como Ramiro Sánchez, hoy portero del Deportivo Cúcuta.
Con apoyo de la Fundación Luker y el Once Caldas, llevo dos equipos de la comuna a la liga y salió campeón dos anos seguidos. Los premios los pago el mismo.
A sus 68 años continúa entrenando gratuitamente, pese al abandono institucional y la falta de reconocimiento oficial, convencido de que el deporte todavía puede cambiar vidas.

