El fósil de la Titanoboa se encontró en 2005 en El Cerrejón, una mina de carbón en La Guajira. Con un diámetro de un metro, alrededor de doce a trece metros de largo y con una tonelada de peso, es una de las serpientes más grandes que se encontraron en el mundo, hasta el momento. El Museo Geológico Nacional expondrá sus vértebras y costillas originales hasta el próximo 1 de noviembre en la exposición Titanoboa cerrejonensis.
El Vespertino entrevistó a Victoria Corredor, geóloga y coordinadora del museo, quien contó la importancia de este descubrimiento para el país, la construcción que se hace sobre cómo era Colombia en el paleoceno y algunas de las características de este reptil. Según ella, el nombre de la Titanoboa hace referencia a Titán, por su tamaño y a boa, porque viene de la familia de serpientes que pasan por constricción: aplastan a sus víctimas para comérselas.
El holotipo de la vértebra de la Titanoboa estuvo expuesto el día de la inauguración de la exposición. Este es un fósil de hace unos sesenta millones de años. “Por sus características especiales, la mayoría de los restos están conservados. Están dispuestos para la investigación y para la academia específicamente, pero decidimos, con todas las precauciones del casos, sacarlos para motivar a las personas a conocer más sobre los fósiles de Colombia y para dinamizar al Museo Geológico Nacional, con una exposición especial”, comenta Corredor.
Si quiere conocer más de este descubrimiento paleontológico y sobre Colombia como país geodiverso, escuche la entrevista aquí.

