Por Angélica Castro, María José López y Mateo Ladino
Futura, el Parque Tecnológico de Caldas, ubicado en Villamaría, costó más de $30 mil millones y fue anunciado en 2021 como centro de innovación en Caldas. Sin embargo, hoy solo alberga las oficinas de tránsito departamental, el Sistema Integrado de Seguridad y Emergencias de Caldas (SISEC) y La Secretaría de Educación. El gobierno departamental asegura que continúa en la búsqueda de alianzas y en 2026 arrancará su operación plena, mientras la comunidad espera resultados concretos.
Lejos de los laboratorios y las alianzas internacionales prometidas, el contraste actual entre lo que se anunció y lo que realmente opera, alimenta las posturas ciudadanas y pone en duda el futuro del proyecto que se presentó como motor tecnológico.

De las promesas a las excusas
Pensado desde 2019 como un “Hub” (punto de encuentro donde se concentran y articulan recursos, personas e ideas para generar innovación y desarrollo), FUTURA se anunció con bombos y platillos: cuatro laboratorios de inteligencia artificial, biotecnología y prototipado, un centro de ciberseguridad nacional, espacios de coworking y auditorios. Además, la llegada de empresas internacionales como IBM y Lenovo. La gobernación calculaba que unas 600 personas entrarían y saldrían diariamente del parque, dinamizando la economía de Villamaría.

El costo total del proyecto alcanzó los $30.278 millones, financiados con recursos del Sistema General de Regalías, la Gobernación de Caldas y aportes en especie del municipio. En septiembre de 2024, la Corporación Cívica de Caldas recibió respuesta oficial con el listado de contratos de obra, interventoría y dotación tecnológica. En abril de 2025, una nueva respuesta confirmó que el proyecto estaba al 98% de ejecución y con la infraestructura completamente construida y dotada.
Aunque el balance financiero muestra un proyecto casi concluido en términos de infraestructura, la puesta en marcha de FUTURA sigue pendiente. El edificio existe, está dotado y listo para funcionar, pero todavía no opera como el ecosistema de innovación que se pensó.


Lo que piensa la comunidad
Mientras tanto, en los alrededores del edificio, algunos comerciantes reconocen que la llegada de la Oficina de Tránsito aumentó el movimiento en el sector y en sus negocios. “Uno nota que hay más gente entrando a hacer trámites y de paso vienen a comer algo o a comprar”, comenta Jorge Antonio Pineda, tendero de la zona. Aunque valoran este flujo, los comerciantes coinciden en que está lejos de la proyección inicial de 600 personas diarias vinculadas a actividades de ciencia y tecnología.

Críticas a un “edificio vacío”
Para expertos y actores del ecosistema, lo que hoy se ve en FUTURA se aleja mucho de esas promesas. José Ignacio Cuervo, asesor TIC de Villamaría, lamenta que el parque “se haya convertido en oficinas públicas y no en un espacio social y tecnológico como se planteó inicialmente”, afirma.
La opinión de Óscar Andrés Ruíz Guzmán, subdirector ejecutivo del Centro de Bioinformática y Biología Computacional de Colombia (BIOS), entidad que acompañó la planeación inicial, es más contundente: “El parque hoy es un edificio vacío, sin propósito claro. Se perdió la visión estratégica y por eso BIOS se retiró del proceso”.
Nicolás Llano Naranjo, experto en transformación digital y estrategia empresarial, quien fue asesor de la Gobernación para el parque, advierte que la región se está quedando atrás: “Tunja, Cali y Bogotá ya nos llevan ventaja. Es el momento perfecto para que el departamento, la ciudad y el municipio abran los ojos y se den cuenta de que lo tienen todo para poder aprovechar el edificio”, puntualiza.
Para Llano, es clave apropiarse del edificio y llamar a las universidades e instituciones de emprendimiento. Asegura que no hace falta esperar a que se concrete el 2%, pues el proyecto está listo para ser usado desde finales de 2022.

La respuesta oficial: “Falta solo la gobernanza”
La Gobernación de Caldas defiende el proceso. Tania Echeverry, secretaria de Desarrollo, Empleo e Innovación, asegura que “el parque está listo, solo falta consolidar la gobernanza”. Según la funcionaria, la operación plena se dará en enero de 2026 bajo un modelo mixto que articule a universidades, empresarios y sociedad civil. Para ello se busca crear una autonomía jurídica a través de una corporación. “Nosotros, como gobierno, tenemos limitaciones jurídicas para contratar a privados ¿Quiénes tienen que estar allá? Los privados, articulados con la institucionalidad y la academia”, señala. Agrega que continúan las gestiones.

Un futuro incierto
Mientras el gobierno promete la apertura definitiva en 2026, la comunidad y los expertos siguen a la expectativa. Hoy, el aula STEAM (espacio de formación práctica en ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas) es el único punto que acerca la innovación a los ciudadanos en contraste con los laboratorios y multinacionales que alguna vez se anunciaron.
Según Claudia Patricia Vargas, secretaria de Educación de Villamaría, la comunidad se ha visto altamente beneficiada con este espacio. “Colegios como el Gerardo Arias y el Villa del Rosario utilizan el aula constantemente”, aseguró. No obstante, Maryuri Jaramillo, docente de la institución San Pedro Claver, señaló las dificultades de acceso: “Hemos intentado vincularnos al aula STEAM, pero ha sido difícil porque los horarios no coinciden y la encargada de la inscripción termina su jornada más temprano”.
Hasta la fecha, más de 700 personas, según Vargas, han participado en los talleres del aula, el único espacio que mantiene viva la promesa tecnológica de FUTURA, aunque persisten retos de ingreso para algunos colegios.

FUTURA fue bautizado con la idea de simbolizar el porvenir tecnológico de Caldas. Sin embargo, un año después de su inauguración, sigue atrapado entre las promesas de ayer y las expectativas de mañana. La pregunta que queda abierta es si, finalmente, pasará de ser un edificio de oficinas públicas a convertirse en el ecosistema de innovación que se le prometió a la región.

Personajes destacados
Luis Leondenis Montes Monsalve es el coordinador del Centro de Prototipado y Desarrollo AULA STEAM de la Universidad Nacional. Es un espacio diseñado para que niños, jóvenes y adultos emprendedores aprendan sobre tecnología, robótica, programación e inteligencia artificial de manera práctica e interactiva. Convencido del impacto de este proyecto, afirma: “El AULA STEAM es un lugar donde la curiosidad se transforma en innovación y donde los estudiantes descubren que la tecnología también puede ser una herramienta para cambiar el mundo”.


Isabel Cristina Acosta, docente de primaria del colegio Gerardo Arias de Villamaría, se distingue por impulsar en sus alumnos el interés por la tecnología y la innovación. Consciente de los retos educativos actuales, asegura: “No se puede seguir con la educación tradicional, el llamado es que otros compañeros aprovechen el espacio como las AULAS STEAM para innovar”.
Ricardo Gómez de la Roche, autor del libro Periodismo Digital e Inteligencia Artificial, destaca el Parque Tecnológico como motor regional: “El parque apenas está alzando vuelo y, si logramos potencializarlo, tendrá un alcance bastante interesante”. Allí convergen innovación, inteligencia artificial y oportunidades para jóvenes.

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