Residentes y comerciantes del barrio San José denuncian afectación sanitaria por la presencia constante de excrementos humanos en el parque del sector. La falta de baños públicos para habitantes de calle agrava una problemática que compromete la salud de toda la comunidad.

El parque San José, en Manizales, enfrenta una crisis sanitaria visible: excrementos humanos en zonas de tránsito, malos olores en las mañanas y deterioro progresivo del espacio público. Los vecinos señalan a habitantes de calle que permanecen en el sector como los responsables del uso inadecuado del lugar.
“En las mañanas el olor es muy fuerte, da pena pasar por el parque”, afirma Marta López, comerciante del sector. Un habitante de calle que frecuenta el lugar, quien se identifica como “Carlos”, da su versión: “No hay baños públicos ni lugares donde uno pueda ir. Nos toca donde se pueda”.
El testimonio de Carlos refleja un vacío estructural. Según el censo del DANE actualizado a 2021, Manizales tiene 635 habitantes de calle. El 42,9 % de ellos llegó a esa condición por consumo de sustancias psicoactivas y el 25,5 % por conflictos y dificultades familiares. Esta población carece en gran medida de acceso a servicios básicos como baños, lo que convierte los espacios públicos en su única alternativa.
El riesgo no es menor. La Organización Mundial de la Salud advierte que un uso inseguro de aguas residuales y excrementos sin tratamiento adecuado es peligroso. Entre las enfermedades más comunes figuran enfermedades diarreicas, parasitosis y hepatitis A.
Estudios sobre la Comuna San José ya advierten que la disposición inadecuada de residuos genera proliferación de vectores como insectos y roedores, con impactos especialmente graves en las poblaciones más vulnerables: niños, ancianos y madres gestantes. La ausencia de baños públicos no es una falla menor, sino un vacío estructural que la comunidad pide resolver con urgencia.
