Entre la ilusión y el dolor, cuando los años se suman al amor

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Por Jelen Tatiana Cardona Idarraga

Agiberto Holguín Rudas y Rosalba Alzate son unos esposos del Solferino que están a un año de llegar a sus bodas de diamante (60 años). Andrés Gonzáles, de Neira, cumplió cuatro años con su novio. Evelyn Rodríguez Sánchez, de Bosques del Norte, lleva dos años desde que se dejó con su pareja. Estas
personas comparten una misma experiencia, por muy apartes que puedan parecer. Todos se vieron envueltos en una situación incómoda y legalmente aparatosa desde muy temprano en sus vidas: las relaciones entre mayores y menores de edad. Un tema de ilusión, decisión y dolor en el que en Colombia se une lo legal con el amor.


La ilusión


Andrés, que habla con un orgullo enfático sobre las libertades que ha tenido desde muy temprano en su vida. Comenzó su relación actual cuando tenía 14 años y su pareja en ese momento recién cumplía 19. “Desde siempre me llamó la atención estar con una persona mayor, además con él hubo algo desde el principio, un no sé qué”, explica. Sin embargo, reconoce que cuando apenas cimentaban el noviazgo se hicieron daño. A la vez reconoce que convivir con el círculo social de su novio lo llevó a cambiar actitudes y pensamientos de sí mismo. “Uno se salta etapas y es lo normal. Uno madura más fácil y para mí fue bueno rodearme de gente así. Porque es gente que ya tiene estabilidad y [algunos] cuentan con un trabajo”. Actualmente, Andrés y su pareja viven felizmente enamorados.


Según el Código Penal colombiano, en defensa de los derechos de la infancia y adolescencia. Se sitúa la edad mínima para el consentimiento en 14 años. Aun así, no es posible afirmar que un adolescente está completamente desarrollado y en total uso de sus facultades para llevar a cabo un acto sexual. Cuando menos, satisfactorio con un mayor de edad.

Así lo explica Ángela Maritza Cardona Cardona, psicóloga social de la Universidad Luis Amigó. “La sexualidad, el deseo sexual, viene de un proceso químico complejo que sucede en el cerebro (…). Los adolescentes empiezan a experimentar un nuevo impulso que sus cuerpos antes no tenían. Y como todo impulso, con el tiempo se irá controlando a medida que desarrollen un equipo neurobiológico que se los permita. En teoría, el ser humano termina de madurar a los 20 años, sin dejar a un lado su capacidad de decisión”. De todos modos, la psicóloga Cardona reconoce que existe un sesgo personal y social. Para determinar en qué punto los jóvenes pueden tener relaciones sexuales y la perspectiva siempre cambia según la cultura. La parte de la relación quesea la menor (hombre o mujer) y cuestiones que no se miden, como el sentimiento.

¨El amor y la pareja se han convertido en elementos susceptibles a las influencias del mercado y la globalización, lo que ha redefinido las formas de relacionarse en la sociedad contemporáneas¨,señala, Juver Grisales, sociólogo.


La “decisión”


Agiberto Holguín andaba por Manizales cuando aún existía el Teatro Olympia. Buscaba la primera flor que le daría a la niña que veía de lejos hace cuatro años, Rosalba. Para ganar el favor de sus padres, unos inmigrantes italianos bastante estrictos para la época. Agiberto dejó a la novia que ya tenía para perseguir a Rosalba, porque le conmovió más la obvia inocencia que mostraba. Obvia, porque Rosalba tenía 14 y él 22. Después de varias citas de cortejo, el señor Holguín no quiso esperar más. Decidió robarse a la señorita Rosalba y llevarla a la iglesia más cercana. Donde obligó a un padre a casarlos.

“Casi que no quiso, pero terminó por ceder (…). Cuando el papá de Rosalba llegó a la iglesia se puso a perseguir el padre pa’ pegarle y cuando la gente lo paró, le explicó que tenía que permitir eso, porque a los ojos del señor eso era amor”, contó don Gilberto. Para Rosalba este fue un tiempo desconcertante. “Uno en ese tiempo era tan pero tan montañero que ni sabía lo que era el matrimonio. Yo era una niña, ni siquiera me había desarrollado. Hubo que esperar cuatro años para tener el primer hijo (…). Para ese tiempo, él hacía cosas que no me gustaban del todo, pero no podía hacer nada, con él me casé y eso se respeta”. Hoy el señor y la señora Holguín tienen cuatro hijos y 13 nietos.

¨Las relaciones de pareja en la actualidad se ven influenciadas por complejas dinámicas sociales, económicas
y culturales, que van más allá de simples juicios de valor
sobre las diferencias de edades”, comenta el sociólogo Juver Grisales.


El concepto del amor es una de las principales defensas para personas que perpetran acciones con menores y los legisladores lo consideran inadmisible. Pero existe un precedente del 2017 en Manizales que puso el amor por encima de la ley. Un caso de absolución de culpa de acceso carnal a menor, por parte de un joven de 18 años que sostenía una relación con una chica de 13. Inicialmente se le había culpado y emitido orden de captura en 2014.

El abogado defensor del caso, Juan Manuel Ríos Castaño, explicó: “La legislación supone que los menores de 14 tienen viciado su consentimiento a efectos de relaciones sexuales. En la sentencia se reconoció un error de prohibición por considerar que el sujeto activo de la conducta sí estaba enamorado. Sin embargo, es pertinente aclarar que esta es la primera vez en la historia que la Corte Suprema de Justicia da un fallo de este tipo”. En la Casación Penal 50889 redactada por el Magistrado Gerson Chaverra Castro se lee: “… que el trato sexual consentido con la menor no era punible por estar fundado en el amor y no en la violencia, el engaño y el abuso”.


El dolor


Evelyn Rodríguez cuenta que para ella se abrieron el mundo y sus ojos a la edad de 12 años cuando conoció a su exnovio, un chico de 16 años. Relación que a vista de muchos no es tan problemática, pero para la chica ciertamente lo era. Evelyn tuvo que soportar durante cuatro años todos los problemas domésticos que una niña de su edad no debería estar experimentando ni de cerca, porque ese muchacho la sentía de su propiedad. Desde engaños hasta maltratos físicos y psicológicos que desencadenó agresiones sexuales. Empezó con la primera infidelidad, de la cual la culpó. Luego, la manipulación abusiva para bajarle la
autoestima. Después, la ofrenda de solucionar todos sus problemas a través del sexo. Y los golpes en caso de que se negara o le sacara la piedra. A pesar de que la situación se haya vuelto insostenible. Ella no se sentía capaz de dejarlo por el apego y dependencia que desarrolló por él.

Todo lo que atravesó fue en silencio y todavía busca cómo sopesar las heridas dos años después. “Así se fueron cuatro años de mi vida y siento que me traumó mucho. Para mis padres hoy en día sigue siendo el hombre perfecto. Nunca quise decirles nada (…) yo siempre cedí a todo porque quería estar bien con él” La brecha de edad podría generar desafíos significativos en la relación. Ya que las experiencias, expectativas y necesidades emocionales de ambos están en etapas muy diferentes de desarrollo. La dinámica de poder en una relación de pareja puede ser influenciada por una variedad de factores, conforme la diferencia de edad entre los miembros.

Como lo explica el sexólogo Mauricio Suarez Henao: “Cuando existe una brecha significativa de edad, es importante considerar cómo esto puede afectar la distribución de poder y la toma de decisiones dentro de la relación. Por ejemplo, en una pareja donde uno de los miembros tiene más años que el otro, puede haber una tendencia a que el individuo mayor tenga más control o influencia en la relación por su experiencia y madurez. Esto puede generar desequilibrios que afecten negativamente la autonomía y la autoestima del miembro más joven”.

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