El pulso de Manizales

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Texto y fotos por Andrea Vélez Gómez

Por las arterias recorre la sangre, por las avenidas circulan los carros. En una ciudad como Manizales el flujo constante de ambos es vital para la ciudad y para la vida. ¿De cuáles? ¿De ambos?

Las arterias en el cuerpo humano hacen un trabajo indispensable para el buen funcionamiento. Transportan el oxígeno y los nutrientes desde el corazón hacia los tejidos y órganos. Al igual que las arterias, para cualquier ciudad, sus avenidas principales son un conducto fundamental para los ciudadanos. Se vuelven la forma de conectar los lugares principales de una manera eficaz. Las arterias vitales de Manizales contienen en ellas el fluido de un día a día. La avenida Santander, la avenida Paralela y la avenida Kevin Ángel laten con el pulso de Manizales. Se convierten en un entrelazado de conexiones que generan una circulación constante, así como el sistema arterial.

Estas calles se convierten en las mismas arterias que no solo recorren el cuerpo humano, sino que se encargan de que este funcione a la perfección. Aunque hacen parte del paisaje diario, no son simplemente vías de transporte, sino que son un elemento vital en el funcionamiento de Manizales en cada momento, que le permiten una buena circulación y la mejora constante en la movilidad.

Avenida Santander: la arteria principal

Al igual que la arteria aorta, la más grande del cuerpo humano, la avenida Santander es el eje central de Manizales y recorre nuestro cuerpo desde el corazón hasta las piernas. Esta comienza desde el Teatro Los Fundadores y termina en el Batallón Ayacucho, cerca al sector de Milán. Atraviesa toda la ciudad y genera puntos de conexión entre las zonas, tanto centrales como lejanas. La aorta de Manizales late con la energía de una ciudad en constante movimiento y crecimiento, como el corazón bombea a gran velocidad la sangre, entre sesenta y cien veces por minuto. La Santander, como se le conoce comúnmente, tiene más de 750 mil viajes diarios, cuyo tráfico a veces no permite que exista la fluidez esperada. Así pues, genera un caos con el resto de órganos, el resto de avenidas.

Avenida Paralela: arterias carótidas

Es tan angosta, curva y de tránsito más lento como las arterias carótidas. Las curvas la llevan en un recorrido de 3.3 kilómetros desde el Teatro Los Fundadores hasta el Estadio Palogrande. Se divide en una ramificación como este vaso sanguíneo. Circula desde el cuello del cuerpo hasta la mandíbula. Al detenerse en un semáforo de la avenida Paralela se puede sentir el pulso. A veces es acelerado y otras veces, más lento. Todo depende del día en el que se la transite. Ella es como una cicatriz en el tejido arterial: cuenta la memoria de Manizales. La arteria carótida se encarga del suministro de sangre al cerebro, así como esta avenida se encarga de llevar y traer sus habitantes a puntos principales de la ciudad como universidades y centros culturales.

Avenida Kevin Ángel: arterias ilíacas

Arterias como esta, que transportan la sangre a los tejidos y órganos cercanos a la pelvis y a las extremidades inferiores, son similares a la avenida Kevin Ángel, que tiene ramificaciones, como barrios cercanos que se enlazan. Esta mantiene a las partes más alejadas de la ciudad conectadas a una vía principal de comercio y transporte. La artería ilíaca circula por la parte superior del cuerpo, al igual que la avenida Kevin que transita desde la Universidad Autónoma hasta la fábrica de Mabe. En un punto delicado de la arteria el flujo puede colapsar, así como una obra sobre esta avenida hace más difícil la circulación de los carros que transitan a diario por allí. Los huecos se convierten en “aterosclerosis”, una condición que sufre este vaso sanguíneo. Provocan un estrechamiento y bloqueo que limita el flujo vehicular.

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