Censura indirecta y desinformación marcaron el análisis sobre el ejercicio periodístico actual, un debate que conectó el panorama nacional con la realidad de Manizales.
El nueve de febrero, en el Día del Periodista, la Universidad de Manizales realizó la Cátedra de Periodismo Orlando Sierra, organizada por la Escuela de Comunicación Social y Periodismo. La charla, titulada “Libertad de prensa en tiempos difíciles”, contó con la participación del periodista de investigación Roberto Deniz y del profesor Camilo Vallejo, presidente de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP).
Durante el encuentro, los invitados explicaron lo que implica hacer periodismo hoy en Colombia. Señalaron que el oficio enfrenta presiones constantes, especialmente cuando los periodistas cubren temas relacionados con el poder o la política. Mantener la independencia y la credibilidad, dijeron, representa uno de los mayores retos actuales.
Uno de los puntos que más llamó la atención fue la reacción que generan las posturas críticas frente a funcionarios o decisiones públicas. Estas posturas suelen provocar cuestionamientos hacia el periodista. En muchos casos, opinar o investigar termina visto como como una postura política. Los invitados también señalaron las dificultades del periodismo a distancia, ya que esta modalidad limita el acceso directo a las fuentes y complica el proceso de verificación.
Roberto Deniz recordó que el periodismo en Colombia ha enfrentado riesgos históricos y resaltó el compromiso de quienes han ejercido el oficio en contextos difíciles, donde informar no siempre ha resultado una tarea sencilla.

Presiones que también se sienten en Manizales
La cátedra expuso situaciones que periodistas viven en Manizales. En la ciudad, enfrentan tensiones por el entorno digital y por las trabas para obtener información pública.
La circulación acelerada de contenidos afecta la credibilidad del oficio. Ricardo Gutiérrez Zapata, periodista y consultor en comunicaciones, abordó ese contexto y afirmó “Además de las presiones económicas, el periodismo en Manizales enfrenta un entorno más complejo por la forma en la que se consume y se cuestiona la información. Muchos periodistas son vistos como parte de bandos políticos, lo que genera desconfianza. A esto se suma la saturación de información falsa en redes sociales, que afecta la credibilidad y dificulta que el periodismo sea reconocido”.
Además de las presiones económicas y digitales, en el ámbito local aparecen dinámicas que inciden en el ejercicio periodístico. Estas situaciones se relacionan con el acceso a información pública, la comunicación institucional y la interacción entre medios y entidades oficiales. En este contexto, periodistas señalan cambios en la forma en que gestionan entrevistas, solicitudes de datos y procesos de verificación
Andrea Cardona Castaño, periodista de la Radio Nacional de Colombia en Manizales, explicó que este escenario modificó la dinámica del trabajo periodístico. “Las redes sociales cambiaron la relación con las fuentes. Ahora el acceso directo a funcionarios resulta más limitado y las oficinas de prensa actúan como intermediarias en la entrega de información. Esta dinámica reduce los espacios para repreguntar y dificulta la contrastación de versiones”.

Desinformación y verificación en el periodismo
La censura también se expresa en la presión que genera la circulación constante de versiones y señalamientos que no siempre están sustentados. Este ambiente obliga a los medios de comunicación a moverse entre la verificación rigurosa y la urgencia de informar, lo que condiciona la forma de abordar temas sensibles. Frente a este panorama, Reinel Llano Escobar, director de la FM Manizales, advirtió que “el principal reto es desmentir las falsedades de las redes sociales, porque muchas publicaciones tienen un carácter político o buscan hacerle daño a alguien para beneficiar a otros”.
En conjunto, las voces del conversatorio y del periodismo local coinciden en que hoy la censura no siempre se ejerce de forma directa, sino a través de presiones económicas, desinformación y obstáculos para acceder a la información. Reconocer y debatir estas dinámicas es un paso fundamental para proteger la libertad de prensa y garantizar el derecho de la ciudadanía de ser informada.

