Por Isabella González Rubio
La demora en la identificación de esta condición, un trastorno en el que tejido similar al revestimiento del útero crece fuera de él causando dolor intenso, inflamación y potencial infertilidad, afecta especialmente a mujeres jóvenes, desde los 14 hasta los 28 años. Esto retrasa los tratamientos que podrían prevenir complicaciones serias como malestar crónico, cáncer e infertilidad.
De acuerdo con un informe de la Fundación Santafé de Bogotá de 2024, se estima que entre el 10% y el 15% de las mujeres en edad fértil en Colombia, es decir, aproximadamente entre los 12 y 51 años, podrían tener esta patología, aunque muchas permanecen sin la valoración correcta por años. Para tratar esta problemática, la Resolución 2068 de 2025 adopta formalmente la Ley 2338 de 2023, que declara la endometriosis como una prioridad en Colombia y establece la política pública para su prevención, diagnóstico temprano y tratamiento integral.

¿A qué se debe la tardanza en el diagnóstico?
En primer lugar, debido a la normalización errónea del dolor, algunas mujeres asumen que lo que sienten hace parte su ciclo menstrual y no lo toman como un signo de alerta, lo que retrasa la búsqueda de atención médica. En segundo lugar, muchos profesionales de la salud también tienden a minimizar esos síntomas, lo que contribuye a que la detección pueda demorarse en un promedio entre 5 y 9 años, informa Marcela Varón, ginecóloga.
Además, se debe considerar que los síntomas de esta patología pueden confundirse superficialmente con los de otras condiciones. Varón explica que “esto se debe a que existen alteraciones en el sistema nervioso central que pueden generar malestar pélvico crónico, contracturas del piso pélvico o sangrado abundante, síntomas comunes en diversas condiciones como el síndrome de congestión venosa pélvica, así como en trastornos no ginecológicos como la fibromialgia o la disfunción temporomandibular”.
Huella psicológica
Yulieth Jimena Osorio, psicóloga, comenta que este padecimiento perjudica significativamente la calidad de vida de quienes lo atraviesan. Está muy asociado con la parte afectiva, por lo que tiende a generar cuadros clínicos como la ansiedad y la depresión, e inclusive, irritabilidad, aislamiento social, pérdida de satisfacción y un deterioro importante a nivel de autoconcepto.
Por otro lado, la evidencia del estudio “Endometriosis and sexual desordenes: the effect of quirúrgico and medical Treatment, a multicenter cross-sectional Study” muestra que este trastorno se asocia con disfunción sexual en todas sus dimensiones, es decir: libido, excitación, lubricación, orgasmo, satisfacción y dolor. Asimismo, la cirugía múltiple como los tratamientos hormonales prolongados pueden empeorar la función sexual.

Por lo general, está acompañada de otras afecciones que acentúan el malestar. Cuando las pacientes la padecen por años, puede llegar a suceder que las neuronas se vuelvan más sensibles e interpreten las señales incorrectamente, de modo que estímulos que normalmente no serían dolorosos se perciban como tal o más intensos. “Esta enfermedad tiene un comportamiento similar al de un cáncer pero de carácter benigno” expresa Varón.
Igualmente, esta afección es una de las principales causas de infertilidad cuando se hace una detección demorada. Puede llegar a afectar la anatomía pélvica, lo que dificulta que las tubas ováricas se mantengan abiertas y sin obstrucciones. También, en los casos en los que se detectan quistes puede disminuir la cantidad de óvulos disponibles, y por tanto, la probabilidad de un embarazo exitoso. En estas situaciones, se suelen ofrecer opciones como la congelación de óvulos o la realización de terapias de fertilización asistida, señala Varón.
El dolor cobra voz
Diana Yisela Henao relata que desde los 15 años comenzó a experimentar irregularidades en su ciclo menstrual, las cuales se mantuvieron recurrentes hasta los 26 años. Durante varios años acudió a consultas médicas por ello, pero no recibió un diagnóstico claro: solo le decían que era algo normal. Fue hasta esa edad cuando finalmente le detectaron una invasión avanzada, que conllevó a la extirpación de uno de sus ovarios y afectó una parte de su colon.
Angélica Castellón declara que los dolores que padecía le impedían caminar desde su primera menstruación. Tras acudir a los servicios de salud, igual que Diana, recibía la misma respuesta. Ante la falta de tratamiento, su situación empeoró hasta perder múltiples trabajos y sufrir sangrados continuos durante un año. A los 23 años, le realizaron un legrado de emergencia, donde le informaron que la dolencia había evolucionado a un cáncer endometrial en fase 1.
¿Cuál es el plan de acción del gobierno colombiano?
La Ley 2338 de 2023 declara esta condición como una afección debilitante y establece una política pública para su prevención, diagnóstico temprano y tratamiento integral. El Ministerio de Salud debe implementar esta política entre 2025 y 2035. Debe garantizar rutas de atención, capacitación médica y acceso equitativo a servicios. La Resolución 2068 de 2025 adopta formalmente este plan y establece la creación del Registro Nacional de Pacientes con Endometriosis. Además, contempla beneficios laborales como horarios flexibles y días de incapacidad conforme al texto oficial del Congreso de la República de Colombia.
Según la normativa del Congreso, los actores institucionales tienen responsabilidades específicas: El Ministerio de salud lidera la formulación, coordinación y evaluación del plan de acción; las entidades territoriales adaptan planes locales y se encargan de la capacitación; las EPS garantizan la prestación de servicios y el reporte de información; y la Superintendencia Nacional de Salud supervisa y sanciona los incumplimientos para asegurar el cumplimento efectivo de esta política.
En concordancia a lo anterior, se espera observar avances en el manejo de esta enfermedad. Con esta aplicación, la atención a las jóvenes colombianas será más eficaz en los próximos años, lo que ayudará a prevenir complicaciones graves y a mantener una mejor calidad de vida. Si siente malestar intenso o irregularidades en su ciclo menstrual, no lo minimice. Consultar a tiempo puede evitar complicaciones graves. Su bienestar merece atención oportuna. No espere, busque ayuda profesional y cuide su vida.
Personaje destacado

Diana Carolina Vargas, abogada y especialista en administración, es parte del grupo de mujeres que padecen este padecimiento. Desde los 24 años emprendió la búsqueda de sanar su cuerpo y superar el dolor constante que ha marcado su vida diaria.
Fue sometida a tres cirugías en distintos años, sin éxito, y asegura que no recibió la atención adecuada para un tratamiento efectivo. La última cirugía fue este año, y aunque aún persisten los síntomas, mantiene la esperanza de que esta sea la solución definitiva. A pesar del dolor, se muestra valiente y continúa enfrentando su día a día con responsabilidad y coraje.
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