Desde que estaba en la guardería, Cristián Felipe Puentes descubrió que el baile era su forma natural de expresarse. “Mi mamá me metía al ballet y desde entonces estuve en todos los actos culturales”, recuerda. Aquella chispa que comenzó en la escuela de La Enea se convirtió en una pasión que lo acompañó siempre, incluso mientras estudiaba Enfermería en la Universidad de Caldas.
Durante más de veinte años trabajó como enfermero jefe en áreas de cirugía, urgencias y cuidados intensivos, pero nunca dejó de bailar. “El baile siempre fue primero”, dice con orgullo. Mientras sus colegas se retiraban a descansar después de los turnos hospitalarios, él preparaba coreografías y montajes. “Muchos bailarines dejan de bailar cuando se profesionalizan. Yo no. Si tengo salud, voy a seguir trabajando con el baile”.
Su historia es la de alguien que entiende el movimiento como una extensión del cuidado. Para él, la rumba no es solo ejercicio, sino terapia. “El baile es alegría, emoción, ejercicio cardiovascular. Ayuda a la memoria, al cuerpo y al alma”, explica. En sus clases del Bosque Popular, contratadas por la Alcaldía de Manizales, ha visto transformaciones profundas: “Una alumna me dijo que mis clases le cambiaron la forma de pensar que, incluso, le devolvieron las ganas de vivir”.

Además del baile, Cristian lidera un centro de estética y belleza que complementa su vocación por el bienestar físico. “El querer servir sigue siendo mi motor. Dejé la parte asistencial, pero no el deseo de cuidar”. Sus pacientes y alumnos coinciden en describirlo como una persona alegre y positiva. Según Maríapaz Cristancho, exalumna de Puentes, la energía positiva del instructor llena los espacios a los que llega. “Me dicen que transmito paz y buenas vibras. No hay mejor recompensa que eso”, señala Cristian.
Hoy sueña con expandir su marca personal y encontrar más tiempo para sí mismo, sin dejar de moverse. Porque, como él mismo resume su filosofía de vida: “El baile lo respeto como una profesión, no como un hobby. Es lo que me da energía, sustento y sentido. El baile es mi forma de sanar y de servir”.

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