El aumento de la competencia y los cambios en el consumo de los hogares, afectan las ventas en algunos fruver de La Sultana. Comerciantes aseguran que parte de la mercancía perecedera termina dañándose.
Los locales de venta de frutas y verduras – fruver de La Sultana enfrentan pérdidas económicas debido al daño de los productos perecederos que no logran venderse a tiempo. Comerciantes del sector aseguran que el aumento de negocios similares en el barrio redujeron la rotación de algunas frutas y verduras que afecta sus ganancias.
William Valencia, propietario de un fruver del sector desde hace 17 años, considera que la competencia cambióla dinámica de venta en el barrio. Aunque explica que las pérdidas siempre han existido en este tipo de negocios, asegura que actualmente hay más establecimientos vendiendo los mismos productos. “Ahora sí hay mucha competencia, son 4 negocios en la misma calle”.
Productos que duran pocos días
Los alimentos perecederos necesitan una salida rápida para mantenerse frescos. Productos como cilantro, lechuga, tomate o berenjena pueden dañarse en pocos días si no tienen suficiente rotación, lo que obliga a los comerciantes a bajar precios o desechar parte de la mercancía.
Jhon Cárdenas, comerciante de La Sultana, explica que en este tipo de negocios siempre existe el riesgo de pérdida debido a la duración limitada de los productos. Aunque asegura que la comida sigue teniendo salida entre los consumidores, reconoce que parte de la mercancía termina dañándose. “Todo se vende, pero estos son productos perecederos, todo se daña y no hay de otra que vender barato o botarlos”, señaló.

La administración del inventario también influye en las pérdidas. Algunos comerciantes compran más cantidad de la que realmente logran vender y eso aumenta el desperdicio dentro de los locales.
Felipe Muñoz, comerciante de frutas, hortalizas y verduras en la Galería de Manizales, asegura que cada negocio debe analizar qué productos tienen salida y cuáles no se venden con facilidad.
Según explica, algunos comerciantes deben dejar de trabajar ciertos alimentos o reducir las cantidades de compra para evitar pérdidas constantes. “Hay productos que no se mueven y el comerciante tiene que analizar su tienda y cuanto vende”, indicó.
Muñoz también señala que los productos perecederos siempre tendrán pérdida, especialmente en negocios que manejan grandes volúmenes de mercancía. “En perecederos siempre se pierde un 10% de lo que se compra”, agregó el comerciante.
Precios que afectan la ventas

El aumento en el precio de frutas y verduras también impacta el consumo de los hogares. La Unidad de Planificación Rural Agropecuaria informó que en enero de 2026 las frutas frescas registraron aumentos cercanos al 9 %. Esta situación lleva a que muchos consumidores compren menos cantidad de productos, lo que reduce la rotación en los fruver y aumenta el riesgo de que parte de la mercancía termine dañándose.
Para los pequeños fruver del barrio, cada producto que termina dañado representa dinero perdido y una dificultad más para sostener el negocio. En muchos casos, las frutas y verduras que no alcanzan a venderse terminan descomponiéndose, siendo desechadas a la basura o donadas antes de perderse por completo.
Margarita Ramírez: la incansable

A sus 71 años, Margarita Ramìrez lleva cerca de cuatro años vendiendo alimentos en las calles de La Sultana, enfrentando no solo largas jornadas, sino también el aumento constante en el precio de vasos, bolsas, ingredientes y otros insumos que reducen cada vez más sus ganancias. Desde su experiencia, asegura que la economía actual y las decisiones del gobierno golpean fuertemente a pequeños vendedores y emprendedores.
Por: Manuela Henao y Zara Vásquez

