
En la Comuna San José de Manizales, diez madres adolescentes de entre 13 y 17 años reciben hoy atención integral. A través del programa de Educación Inicial en el Hogar del ICBF. La falta de comunicación familiar y la presión de grupo son los principales atenuantes de los embarazos tempranos.
Por Millarley Botero
El programa de Educación Inicial en el Hogar (EIH) del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar atiende actualmente a diez madres adolescentes en la Comuna San José de Manizales. Una de las zonas con mayor índice de vulnerabilidad social de la ciudad. Las jóvenes, con edades entre los 13 y los 17 años, reciben acompañamiento nutricional. Formación en salud sexual y talleres de crianza durante el embarazo y hasta los dos años de vida de sus hijos. En un proceso gratuito que funciona todos los miércoles en el centro de desarrollo comunitario CISCO
Katherine Jiménez, coordinadora del programa en la sede de la Comuna San José
Explica que la conciencia sobre la planificación familiar solo llega después de que las jóvenes viven el embarazo en carne propia. “La falta de conocimiento del adolescente, la falta de comunicación con los padres y la presión de las amistades son las tres causas principales”. Señala Jiménez. Según la coordinadora, muchas familias evitan hablar del tema por creencias culturales. O, porque consideran que el problema no les va a llegar, y esa omisión tiene consecuencias directas.
Las jóvenes solicitan el cupo de manera voluntaria y presentan documentos básicos como copia del documento de identidad y el certificado de afiliación a la EPS. Una vez dentro, reciben visitas domiciliarias, actividades grupales y un paquete nutricional mensual que incluye arroz, aceite, granos, verduras, huevos y leche, distribuido en tres modalidades según la etapa: gestante o lactante, de seis a once meses y de uno a dos años. El programa no tiene ningún costo para las familias.
Rafaela García, una de las beneficiarias, tiene 26 años y lleva tiempo en el proceso. Asegura que el mayor reto de su embarazo fue la preclampsia, una complicación hereditaria que vivió también su madre.
“Siempre lo resistí con mucho amor”, dice.
Cuando se le pregunta qué aprendizaje del programa aplica en su día a día, no duda: el cuidado constante a su bebé y la compañía de otras madres en situaciones similares son lo que más valora.
No obstante, los esfuerzos locales contrastan con un panorama nacional que, si bien mejora, lo hace a paso lento. En 2024, de los 445.011 nacimientos registrados en Colombia, 66.686 correspondieron a madres de entre 10 y 19 años, lo que equivale al 15 % del total nacional. Aunque ese porcentaje bajó un punto frente al 16 % de 2023, uno de cada siete nacimientos en el país sigue siendo de una madre adolescente. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) advierte que el problema no desaparece solo con el tiempo. Al ritmo actual de reducción, Colombia tardaría 78 años, hasta el 2102, en llegar a cero embarazos en niñas menores de 14 años.
El programa proyecta continuar su atención en la sede de San José
La coordinadora describe como “el punto más estratégico” del barrio por su ubicación central. El mayor obstáculo que identifica no es el transporte ni la distancia, sino la disposición de las jóvenes para asistir. A nivel nacional, según datos del DANE, entre 2020 y 2023 Colombia redujo en un 30 % los nacimientos en adolescentes de 15 a 19 años, al pasar de 110.672 a 78.018 casos. Sin embargo, el embarazo adolescente sigue generando deserción escolar y limitando el desarrollo social, con impactos que persisten especialmente en zonas rurales y vulnerables. Mientras los números nacionales dan señales de mejoría, en las sillas de plástico del salón comunal de San José, diez jóvenes aprenden, semana a semana, de maternidad a criar una vida que llegó antes de tiempo.
Madres jóvenes que luchan

En Colombia, el embarazo adolescente sigue siendo un desafío social que el ICBF enfrenta a través del programa Entornos que Cuidan (EIH), un espacio que acompaña a madres jóvenes en su proceso de crianza y desarrollo personal. Ximena Arboleda, quien es madre desde los 16 años, asegura que “el programa me enseña que soy capaz y hoy construyo un futuro diferente para mi hijo y para mí.” Por su parte, Martha Arango, madre a los 15, afirma que “aquí aprendo a criar con amor y a creer en mí misma cada día.” Johana Arango, quien vive la maternidad desde los 17, sostiene que “ser madre joven no detiene mis sueños; este espacio me da las herramientas para salir adelante.” Las tres coinciden en que el acompañamiento psicosocial, la formación en crianza y el fortalecimiento familiar que ofrece el ICBF cambian vidas. Su historia demuestra que, con el apoyo adecuado, la maternidad temprana no es un límite sino el punto de partida de una transformación profunda y real.
