Por Sebastián Londoño Toro
El regreso a las actividades académicas en las universidades de Manizales se desarrolla de manera diferente después del terremoto registrado el pasado 10 de agosto. Mientras algunas instituciones retomaron las clases de forma virtual para evitar el desplazamiento de sus estudiantes hacia los campus, otras avanzan con actividades presenciales o establecieron un retorno progresivo. Las decisiones responden a los procesos de evaluación de las instalaciones, las condiciones de seguridad y la necesidad de garantizar la continuidad de las actividades académicas.
Tras el terremoto, las universidades de la ciudad suspendieron temporalmente parte de sus actividades académicas y administrativas mientras realizaban revisiones de sus instalaciones físicas y definían las condiciones para el regreso. La prioridad fue determinar si los espacios académicos podían ser utilizados con seguridad y, cuando esto no fuera posible de inmediato, establecer alternativas para mantener las clases sin exponer a estudiantes, docentes y trabajadores.
Alternativas para el regreso gradual

En la Universidad Luis Amigó, las actividades académicas se retomaron el 18 de agosto mediante clases en entornos digitales. Esta modalidad permite dar continuidad al calendario académico mientras se mantienen las medidas adoptadas por la institución frente a las condiciones posteriores a la emergencia.
La Universidad Católica de Manizales también retomó sus clases a través de entornos digitales desde el 18 de agosto. Para los estudiantes, esto significa continuar con sus actividades académicas desde casa mientras la institución avanza en el proceso de retorno y define las condiciones para recuperar progresivamente la presencialidad. Por su parte, la Universidad de Manizales empezó las actividades administrativas el 12 de agosto de manera remota, así como los programas en modalidad virtual y el 18 de agosto las actividades de las clases presenciales de manera remota con el apoyo de herramientas tecnológicas. La decisión mantiene la actividad académica sin requerir, inicialmente, el regreso de los estudiantes a las instalaciones físicas de la institución.
La Universidad Católica de Manizales también retomó sus clases de manera virtual desde el 18 de agosto. Para los estudiantes, esto significa continuar con sus actividades académicas desde casa mientras la institución avanza en el proceso de retorno y define las condiciones para recuperar progresivamente la presencialidad.
Retorno presencial e inducción normal
En la Universidad Autónoma de Manizales, el regreso se produjo el 19 de agosto con inducciones y clases con normalidad. Con esta decisión, la institución dio continuidad a sus actividades académicas y al proceso de incorporación de sus estudiantes después de la interrupción generada por el terremoto.
En la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, la semana de inducción se desarrolla entre el 18 y el 21 de agosto bajo una modalidad híbrida. El retorno a las clases está previsto para el 24 de agosto y se realizará de manera progresiva. Después del terremoto, la sede también adelantó valoraciones de sus campus La Nubia, Palogrande y El Cable, además de poner sus capacidades técnicas al servicio de la respuesta de la ciudad frente a la emergencia.
Avance progresivo y revisión de infraestructura pública

La Universidad de Caldas estableció un retorno progresivo a partir del 18 de agosto. La institución había suspendido temporalmente las actividades mientras equipos técnicos realizaban inspecciones de sus diferentes campus. En sus comunicados, explicó que el regreso se realizaría de acuerdo con las condiciones de infraestructura y seguridad de cada espacio, por lo que la modalidad y las condiciones específicas pueden variar según el campus.
La Universidad de Caldas también informó que la evaluación de sus instalaciones incluyó la participación de ingenieros y arquitectos de la institución y especialistas en patología de estructuras. El objetivo de estas revisiones es determinar las condiciones necesarias para permitir el ingreso seguro de la comunidad universitaria y avanzar hacia la recuperación de la normalidad académica.
¿Qué dicen los estudiantes?

Para los estudiantes, esta medida ha representado un reto de adaptación en la rutina de aprendizaje. María Paz Hinestroza, estudiante de la Universidad Luis Amigó, señala que: “En realidad es un poco desconcertante porque la virtualidad es un sistema más complicado y mantener la atención es difícil. La costumbre de estar en el salón y tener un buen ambiente para estudiar es diferente a encontrarse en la casa con dispersiones que le impiden a uno atender la clase”, explicó
A su vez, Valentina Agudelo, estudiante de la Universidad Autónoma dijo: “Al principio el susto del temblor fue muy duro y pensé que nos iban a mandar a virtualidad. Me daba bastante pereza esa idea porque apenas estoy empezando la universidad y lo que más quería era presencialidad para conocer gente y adaptarme. Cuando confirmaron que volvíamos presencial el 19 me alegró mucho. Aunque a veces da un poco de prevención estar en los edificios, los profesores nos dieron tranquilidad al explicarnos que ya habían revisado las estructuras y que el campus es seguro. Estar acá en la U con mis compañeros me hace sentir que las cosas van volviendo a la normalidad”
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