Por: Samara Mendoza Grisales
El reciente sismo registrado en el país no solo volvió a sacudir nuestras tierras, sino que también encendió las alarmas sobre un tema crítico: la bajísima cobertura de seguros con la que contamos ante este tipo de emergencias. Apenas diez días después del terremoto del 10 de agosto, las cifras preliminares reportadas por Fasecolda ya muestran un impacto económico de gran magnitud, dejando sobre la mesa una dura realidad para regiones como la nuestra.
Hasta el momento, las compañías de seguros han recibido un total de 10.465 reclamaciones en todo el país, con pérdidas estimadas que ya alcanzan los $281.000 millones de pesos. De ese total de solicitudes, la inmensa mayoría —9.310 casos— corresponde a daños en bienes inmuebles, mientras que el resto se divide entre pólizas de automóviles, riesgos laborales, salud y seguros de vida.
La vulnerabilidad de Caldas frente a la región
Sin embargo, detrás de estos números hay una cifra que me parece verdaderamente preocupante para nuestro departamento: en Caldas, solo el 8% de las viviendas cuenta con una póliza de seguro (con apenas 29.319 riesgos asegurados). Para ponerlo en perspectiva con nuestros vecinos del Eje Cafetero y la región, en Quindío la cobertura llega al 18%, en Risaralda al 13% y en el Valle del Cauca al 12%.
Mientras en Manizales las autoridades continúan evaluando miles de inmuebles que sufrieron afectaciones de diversa gravedad, la gran mayoría de las familias tendrá que asumir las reparaciones de su propio bolsillo o esperar la ayuda del Estado, sencillamente porque no cuentan con un respaldo asegurador.
Coordinación institucional y la brecha de protección
Desde el primer momento, las aseguradoras desplegaron sus equipos de ajustadores en las zonas más golpeadas y Fasecolda activó los protocolos de atención para coordinar esfuerzos con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y el Ministerio de Vivienda. La idea de esta articulación es clara: evitar duplicar esfuerzos en la reconstrucción y permitir que el Estado concentre los recursos públicos en atender a las familias que no tienen ningún tipo de cobertura, mientras las aseguradoras responden por las propiedades aseguradas.
Canales de atención y recomendaciones para los afectados
Este sismo vuelve a dejar al descubierto la enorme brecha de protección que tenemos en el país. Proteger el patrimonio que con tanto esfuerzo construimos no debería verse como un lujo, sino como una prioridad ante la realidad geográfica en la que vivimos.Si tu propiedad o vehículo resultó afectado y cuentas con alguna póliza (o si vives en una propiedad horizontal que cuenta con seguro de zonas comunes), recuerda que el reporte debe hacerse directamente con tu aseguradora o intermediario. Fasecolda habilitó en su página web (www.fasecolda.com) los canales oficiales de atención para verificar coberturas y realizar los trámites sin intermediarios ni tramitadores.
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