En Caldas la tasa de desempleo femenino supera en más den cuatro puntos la de los hombres y menos del 40% de las personas ocupadas son mujeres. Aunque los emprendimientos buscan ser una alternativa, las brechas estructurales siguen limitando su crecimiento.
Por Angélica Castro

Las mujeres de Manizales enfrentan un panorama laboral adverso: el desempleo femenino llegó al 11,2% entre mayo y julio de 2025, y la tasa de ocupación es 24 puntos más baja que la de los hombres. Aunque miles de mujeres buscan posibilidades a través del emprendimiento, los datos muestran que las brechas económicas y de formalización persisten.
El boletín Tendencia Económica Seccional (TES) de la Cámara de Comercio de Manizales advierte que menos del 40% de las personas ocupadas en la ciudad son mujeres. A pesar de que existen 3.491 empresas lideradas por ellas, la mayoría se concentra en sectores de baja rentabilidad como comercio, alojamiento o servicios básicos. Además, solo el 2,2% logra emplear a otras personas, frente al 4% de los hombres.

La percepción de las mujeres
La Encuesta de Percepción Ciudadana 2024 de Manizales Cómo Vamos confirma esta tendencia. El 53,6% de las mujeres considera difícil conseguir empleo y solo una de cada cuatro cree que emprender es sencillo. Aunque el emprendimiento aparece como una alternativa, la mayoría no se beneficia de mercados amplios ni de procesos de escalamiento.
La feria EVAS: visibilizar más que transformar
En este contexto se desarrolla la Feria de Emprendimiento EVAS, una iniciativa de ACOPI, la Secretaría de las Mujeres y la Alcaldía de Manizales, que busca visibilizar unidades productivas femeninas y conectarlas con empresas aliadas mediante ruedas de negocios. Este año participaron más de 20 emprendedoras de distintos corregimientos.
Para María del Pilar Muñoz, creadora de Clean House, su emprendimiento nació como respuesta a una crisis personal: “Mi emprendimiento surgió en un momento oscuro de mi vida. Después de un accidente no pude volver a emplearme y tuve que reinventarme”, cuenta. Su historia refleja que muchas mujeres emprenden por necesidad y no por oportunidad, una condición que limita sus posibilidades de crecimiento.

Formalizarse: el gran reto
La informalidad continúa siendo uno de los mayores desafíos para las emprendedoras. Entre marzo y mayo de 2025, el 53,2% de las mujeres ocupadas trabajó en condiciones informales, y en zonas rurales esta cifra supera el 80 %, según el DANE.
Para Katerine Parra, coordinadora del proyecto EVAS, este proceso suele estar fuera del alcance de muchas mujeres: “Formalizar no es solo tener un RUT. Implica registros, certificaciones y trámites que muchas veces no son accesibles”, señala. Desde EVAS se busca facilitar esta transición mediante acompañamiento, formación y conexiones con empresas que amplíen el mercado de cada emprendimiento.

La mirada experta
Para el profesor y economista, Alejandro Barrera, los eventos como ferias o exhibiciones son útiles para dar visibilidad, pero su impacto real es limitado si no se articulan con estrategias de mediano y largo plazo.
Barrera explica que muchas mujeres terminan en sectores de baja rentabilidad no por su género, sino porque el tejido empresarial del país está dominado por micronegocios que no escalan, lo que afecta igualmente a hombres y mujeres.
“El problema no es quién emprende, sino que el tejido productivo no crece ni genera empleo formal. Sin empresas que escalen, las brechas laborales se mantienen”, asegura.
El economista agrega que el emprendimiento femenino sí puede aportar al desarrollo local, pero solo cuando logra formalizarse, generar valor y superar la lógica de subsistencia que caracteriza a gran parte de los negocios del país.
Desafíos que persisten
El panorama del emprendimiento femenino en Caldas mezcla lucha y obstáculos. Aunque ferias como EVAS permiten visibilizar y fortalecer iniciativas, el crecimiento real exige un apoyo sostenido, acceso a recursos y un tejido empresarial capaz de generar empleo formal. Sin estos elementos, las brechas laborales seguirán siendo una barrera para las mujeres que buscan oportunidades en el mercado.

Personaje Destacado

Katerine Parra, de 25 años, trabaja desde 2021 en proyectos que impulsan la autonomía económica de mujeres y jóvenes. “No se imaginan las historias tan poderosas que una escucha”, afirma. Su labor consiste en acompañar unidades productivas, gestionar ferias y conectar emprendimientos con el mercado. “Me motiva ver cómo ideas hechas con las manos pueden convertirse en proyectos sostenibles”, añade.
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