Escrito por Mariana López
Son las 5:00 a.m., no ha sonado una alarma, pero por simple rutina siempre se despierta a esa hora. No tiene a quien darle un “buenos días”, ya ni a su canario porque murió hace tres años. Era su única compañía. Ella no sabe de horas, pero en su mente permanece la idea de que debe hacer algo. Olga Ballesteros vive en su mundo, a sus 79 años solo alcanza a ver el exterior que su ventana azul le permite ver. La demencia senil la llevó al aislamiento social y construir sus propios recuerdos.
Cerca del 14% de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental, según la Organización Mundial de la Salud. Además, cada vez envejece más la población mundial. En 2023 1.100 millones de personas tenían 60 años o más. Según las previsiones de la OMS esa cifra casi se duplicará a 2.100 millones en 2025.
La OMS estima que aproximadamente una cuarta parte de las personas mayores experimenta aislamiento social o soledad.
Olga no es la única que pasa por estas circunstancias, como ella hay otras mujeres que afrontan dificultades y soledad. Carmelina Quintero es viuda, no se entiende mucho con su hija, pues sus creencias religiosas las separan.
Jamás le han preguntado cómo se siente, únicamente en las citas médicas cuando va a los controles para revisar su estado físico. Se siente sola, pero no tiene con quien compartirlo, hasta ahora, el único espacio que disfruta son los encuentros en el grupo de Centro Vida del barrio El Bosque en Manizales, Caldas.
Un lugar seguro
Este programa busca reunir a los adultos mayores del barrio para un compartir. Cada ocho días, las tardes de los miércoles, se reúnen a hacer diferentes actividades con apoyo de un profesional de la Alcaldía de Manizales.
Según relata Ana Libia Londoño, gestora hace dos años del programa, los acompañan psicólogos, recreacionistas y talleristas que les permiten desarrollar diferentes ejercicios de movilidad física y mental.

Existe un estudio llamado El impacto de las actividades organizadas/patrocinadas por la comunidad en los resultados de salud de los adultos mayores: una revisión sistemática y dice que los espacios comunitarios no solo son lugares de encuentro o entretenimiento para las personas mayores.
Estos pueden funcionar como escenarios de participación social que favorecen su bienestar psicológico y ayudan a disminuir síntomas depresivos. Además, permiten un envejecimiento saludable.
“Uno no debe afligirse por nada, a pesar de los problemas, más que todo pensando en que Dios está con nosotros. Hago el modo de venir y estar siempre los miércoles con mis compañeras. Todas son muy queridas”, afirma Fanny Martínez mientas organiza las fichas del segundo bingo de la tarde.
Una situación que viene de más atrás
Según el Panorama de eventos en salud pública de Colombia, en su apartado “Carga de enfermedad por depresión y la percepción sobre el acceso en su atención”, argumenta que las mujeres presentan la mayor carga de enfermedad por depresión y que, específicamente en los grupos de 55 y 59 años, esta carga aumentó al doble entre 2015 y 2019.
El documento señala que la depresión afecta aproximadamente al 3,8% de la población mundial y que constituye una de las principales causas de discapacidad en las Américas.
Además, señala que existen varias barreras que afectan al acceso a los servicios como el estigma, desconocimiento, dificultades geográficas y auto estigma.


La etapa de la negación
Doña Luz Agudelo cuenta que nunca decía nada a pesar del miedo y la tristeza. Habla de los problemas familiares que tenían entre hermanos, muchas veces se sintió menospreciada por su madre frente a las comparaciones constantes con ellos y las peleas por herencias.
“Cuando eso nadie preguntaba, se tenía que tragar uno todo. Ahora existen psicólogos y psiquiatras, pero son como para tratar enfermos y gracias a Dios yo no los he necesitado”, confirma Agudelo.
Laura Sánchez, neuropsicóloga, advierte que la relación entre la salud emocional y los procesos cognitivos es bidireccional.
Asegura que cuando una persona tiene en un tiempo prolongado síntoma de ansiedad, estrés y depresión, una parte importante de sus recursos mentales va a estar ocupada en esos pensamientos, lo que disminuye los recursos necesarios para procesos como la toma de decisiones, planeación y memoria.
“Al momento de una evaluación psicológica el tema emocional es uno de los factores que se debe de tener en cuenta, porque esto se considera una causa reversible de deterioro cognitivo”, sostiene Sánchez.
¿Cuáles son los factores de riesgo?
Mientras amontona las sillas del salón cultural del barrio El Bosque, Maria del Carmen Pineda habla entre risas con sus compañeras mientras recuerda las ganadoras del bingo. “Yo hago todo tipo de actividades con ellas, por ejemplo, hoy hice una torta de zanahoria y se las traje. Muchas de las señoras traen también qué rifar, hojuelas o pan”.
La neuropsicóloga, Laura Sánchez, dice que la soledad y el aislamiento social son factores de riesgo ya que el cerebro humano es social y los vínculos son parte de la promoción de bienestar psicológico y cognitivo. Participar en diferentes actividades y tomar decisiones en conjunto permite la regulación emocional.
La Organización Mundial de la Salud tiene una ficha específicamente dedicada a la salud mental de las personas mayores. La OMS señala que la soledad y el aislamiento social son factores de riesgo importantes para la salud mental durante la vejez.
Además, plantea que participar satisfactoriamente en actividades sociales significativas puede mejorar la salud mental, la satisfacción con la vida y la calidad de vida y contribuir a reducir síntomas depresivos.
Entre la recocha por el bingo y los bailes que hacen, las mujeres que participan en este programa ríen, lloran y se acompañan.
“No se aflijan, hay que buscar apoyo. Logren un espacio para venir a compartir. Vengan a estos grupos, uno cambia de ambiente y se siente bien”, reflexiona Fanny Martínez al terminar la jornada en el programa Centro Vida.
