San José toma las riendas de su comunidad.
Manizales, Caldas. La comunidad de San José (también conocida cómo comuna 2) ha sido históricamente asociada con inseguridad, pobreza extrema y diferentes problemáticas sociales que han contribuido a una fuerte estigmatización dentro y fuera de Manizales.
Para muchos, hablar de San José sigue siendo sinónimo de conflicto, fronteras invisibles o delitos. Sin embargo, detrás de esa percepción también existe otra realidad: la de una comunidad que, ante el abandono social y la limitada presencia institucional que perciben una gran parte de los habitantes, ha comenzado a construir sus propias estrategias para fortalecer la convivencia.

En una zona que durante años se ha sentido marginada de la ciudad, líderes sociales cómo Jorge Omar Rodríguez, aseguran que la seguridad no depende únicamente de operativos policiales esporádicos, o de las promesas inconclusas de reparación social por parte del estado; sino también del sentido de pertenencia que las personas desarrollen por el lugar donde viven.
La premisa, dice, es sencilla: cuando alguien se siente parte del territorio, también siente una responsabilidad por cuidarlo: “ante esta situación el hacer está más que todo en la comunidad, y por su parte los funcionarios públicos no deben evadir las políticas públicas” Menciona Omar, quien lleva más de 40 años en el liderazgo del sector.
El peso del estigma y la desconfianza
Uno de los problemas de fondo en San José es la desconfianza provocada hacia las instituciones encargadas de garantizar seguridad y acompañamiento social. Según explica José Édgar Murillo, líder de seguridad en la comunidad, la sensación de abandono ha hecho que parte de la comunidad deje de creer en respuestas efectivas frente a problemáticas como el microtráfico, el consumo de sustancias o los hurtos.
Si bien reconocen la existencia de operativos policiales, algunos habitantes consideran que las intervenciones resultan insuficientes o poco sostenidas en el tiempo. Líderes barriales afirman que, en ocasiones, la presencia institucional se limita a controles puntuales que no logran atender las causas sociales detrás de muchas problemáticas.
“Mire que de fondo hay mucha gente que está interesada en que este problema no se acabe… ¿si se cura el enfermo, de qué vive el médico?” Añade Omar.

A esta situación se suman desafíos relacionados con la pobreza, la falta de oportunidades y la exclusión social, factores que, según líderes de la comuna, terminan impactando directamente las dinámicas de seguridad.
“Más que dañar, hay que cuidar comunidad”
Ante este panorama, habitantes y líderes comunitarios han comenzado a impulsar iniciativas enfocadas en fortalecer el tejido social y resignificar la relación de las personas con el territorio. Bajo el mensaje de “más que dañar, hay que cuidar”, la comunidad ha promovido espacios que buscan integrar a niños, jóvenes y adultos alrededor del deporte, la educación popular y la participación barrial, tales cómo Comunativa y UNITierra – La Conversa, encuentro que se da en el sector de Galerías.
Asimismo, torneos deportivos entre sectores, encuentros comunitarios y procesos formativos han servido, según líderes locales, para reducir tensiones históricas entre barrios y disminuir el impacto de las fronteras invisibles. La apuesta, explica Omar, ha sido entender el territorio desde adentro.
La lógica comunitaria parte de una idea concreta: cuando una persona se siente incluida dentro del barrio, desarrolla un vínculo con él y entiende que tiene un llamado a cuidarlo. Según líderes comunales, esto puede influir en la prevención de problemáticas como el microtráfico, el consumo problemático de sustancias o los hurtos.

Además, algunos procesos sociales han comenzado a impulsar formas de acompañamiento y rehabilitación comunitaria sin excesiva “tramitomanía”, priorizando el diálogo, la escucha y la participación ciudadana como herramientas de transformación. “Hemos pedido pie de fuerza y dicen que no hay unidades de Policía… en reacción a esto nuestra gente hace la parte contraria a este ejercicio, hace que su gente se sienta segura” Lo cual se ha visto, según habitantes, reflejado en cambios de seguridad en los últimos años.
¿Qué dice la policía?
Desde la institucionalidad, las autoridades sostienen que se han desarrollado operativos e intervenciones orientadas a mejorar la seguridad en distintos sectores de la comuna, más sin embargo, mencionan que a pesar que el sector cuenta con cuartel oficial, no se cuenta aún con el poder operativo para “poner un policía en cada esquina”.
Asimismo, la Policía reportó 4 operativos, 12 capturas y demás acciones de prevención o convivencia en San José. “La ofensiva contra la criminalidad continúa en las calles, barrios y comunas. Este es el resultado del trabajo articulado entre autoridades y ciudadanía para combatir el delito y recuperar la tranquilidad de la ciudad.”
No obstante, desde la comunidad se insiste en que las mejoras de seguridad que hay actualmente se deben exclusivamente a los controles policiales. Líderes barriales consideran que los esfuerzos comunitarios son aquellos que han demostrado resultados significativos en convivencia; sin embargo, líderes, comunidad y promotores de estas iniciativas sociales advierten que estos procesos requieren una mayor articulación con instituciones, presencia estatal constante y programas sociales sostenidos.
Mientras San José continúa enfrentando desafíos relacionados con la inseguridad y la exclusión, líderes comunitarios insisten en que el territorio no puede seguir siendo contado únicamente desde las cifras del delito. Para ellos, también existe una historia de personas que han decidido cuidar lo suyo y demostrar que la transformación puede empezar desde adentro, sin dejar de exigir el acompañamiento que corresponde a las instituciones.

