El anarcofeminismo, un movimiento que desafía etiquetas

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Texto y foto por Isabella Mesa Torres

Entre calles adoquinadas y cerros ondulantes en Manizales, un movimiento revolucionario florece. El anarcofeminismo busca la liberación de las mujeres a través de la abolición del Estado y del capitalismo. En un mundo dominado por los hombres, varias casas drag de la ciudad luchan por la igualdad y se permiten desafiar los roles de género impuestos por un solo ente dominante durante miles de años: el patriarcado.

Sara Tufano, actual columnista de El Tiempo, cuenta que desde muy pequeña tomó el camino revolucionario, ya que estuvo en la guerrilla, y toda su vida la dedicó a defender los derechos de las mujeres frente al Gobierno. Asegura que el anarcofeminismo es parte de un proyecto político emancipador que va más allá de la igualdad de género y también abarca otras diferencias, como las clases sociales. Aboga por la autonomía y la desobediencia al Estado y a las estructuras de poder tradicionales. Además, compara a Manizales con otras ciudades y, aunque personas de este movimiento en Colombia la ven como clasista, ella siente que aún hay oportunidad de ajustar las reglas y que las mujeres se apropien de las ideas feministas para tomar el poder.

La Universidad de Valencia describe el anarcofeminismo como una estructura que espera derrocar los valores tradicionales del patriarcado y reemplazarlo por el poder femenino, pero la consultora internacional Ipsos realizó un estudio sobre las jerarquías en Colombia a principios de este año y demostró que el 70% de los colombianos consideran que aún hay desigualdad entre hombres y mujeres. ¿En realidad hay personas y actividades anarcofeministas en Manizales?, esa es la pregunta del millón.

Más allá de jerarquías

Bloque Feminista, Fortineras, Asonada… muchos grupos feministas en Manizales, pero ¿anarcofeministas? pocos. Las casas Altaria, Crawford y Wolfstein defienden este movimiento a capa y espada. Quienes las conforman son personas que practican y se identifican con el drag y travestismo, pero también manifiestan sus ideologías por medio de actividades, shows, conversatorios y perfomances.

Casa Altaria

Esta casa está conformada por seis hombres que se identifican con el drag y se construyen bajo la definición de “Trincheras Poéticas”, que representa la libertad como una forma de anarquismo. Aunque reconocen su existencia dentro del sistema estatal, buscan cambiarlo a través de sus performances como drag queens, para luchar así contra los esquemas tradicionales de género y defender los derechos de la mujer.

Casa Altaria, dentro de su repertorio, tiene varias estrategias de manifestaciones anarcofeministas, pero su favorita fue cuando lesdieronunreconocimientocomocolectivodrag enelConcejo de Manizales. Todes llegaron con sus vestidos negros, botas y tacones puntiagudos, como si fueran para un funeral. Al llegar, el vigilante les detuvo y no les iba a dejar entrar. “¿Acaso estamos violando un derecho?”, dice una de ellas, pero finalmente pudieron pasar.

Con orgullo por lo que son y por lo que luchan, alzaron la bandera arcoíris LGBTQ+ en medio de la sala del Concejo, para manifestarse contra el Estado y las violencias que ejercen. Terminaron y salieron por la puerta grande.

“Somos 100% feministas, también anarquistas, dentro de lo que se puede. El Estado es una necesidad, pero hay que intervenir y cambiarlo”, cuenta Juan Diego Alzate, más conocido como Ana en el drag. Juan Diego es ingeniero físico y estudia actualmente matemáticas. Sin embargo, le dedica su vida al drag queen. Es un hombre serio y trabajador, pero si se trata de performances y puestas en escena, dice que se convierte en una diosa. Es el fundador de Altaria.

Casa Crawford

Este grupo es partidario de que el arte es un medio para lograr cambios. Son tres personas que abogan por las mujeres y, a pesar de haber nacido hombres, usan la comedia para criticar jerarquías sociales, machismo, corrupción, violencia de género y patriarcado.

Leider González, Débora, es un chico que estudia Artes Escénicas en la Universidad de Caldas y hace dos años pertenece a esta casa, porque se identificó desde el primer momento con sus ideologías. Leider, como cualquier otro estudiante, sueña con triunfar en el teatro cómico, pero de la mano del anarcofeminismo, porque este movimiento es el que le da alas para expresar su sentir.

Con una peluca roja, vestido floreado de señora, alpargatas plateadas y un maquillaje colorido, explica que el performance nació como un acto anarquista para visibilizar las problemáticas de la sociedad. Además, manifiesta que el acto de dañar los recursos públicos en forma de protesta es la única manera en que los poderosos escuchan. “Con mis shows cómicos lo que espero es incomodar a la gente. Me burlo de situaciones duras paragenerar conciencia”, añade.

A Manizales la define como clasista, donde todos viven de apariencias y hace falta ser más de mente abierta, pero, con Casa Crawford, espera transformar vidas conservadoras: “Por eso me visto de mujer, así haya nacido hombre”, concluye.

Casa Wolfstein

Es una casa que se conformó este año. Sus tres integrantes disfrutan de las constantes metamorfosis de un día ser hombres y al otro, mujeres, gracias ala posibilidad que les brinda el drag. No hacen performances ni shows, ya que con el simple hecho de vestirse de mujer desafían el status quo. Es así como en su grupo no existe ningún líder: “Rechazamos las jerarquías. Somos iguales entre todes, sin madres ni líderes”, enfatiza Rafael Henao, conocido como Irma.

Rafael en el día, Irma en la noche… “disfruto de ser algo así como Hannah Montana”, dice con picardía. Vive y respira por las drags, son las diablas a las que todos los días reza y, aunque en semana se vista como niño, no ve la hora de arreglarse y maquillarse como niña.

Entre todes comparten sus pelucas, a pesar de que sean costosas. Salen a la calle y, literalmente “nos ponemos en los zapatos de una mujer”, agrega Rafael. Sufren de piropos, morbos, miradas, persecuciones… es por esto que Casa Wolfstein asevera que el feminismo no es cosa de solo mujeres y debe ir más allá de la igualdad de oportunidades para todes y, así mismo, cuestionar los fundamentos del patriarcado. Así mismo, son anarquistas desde el día uno. No se identifican con el Estado y por eso van en contra de lo que este les dicta.

Cada una de estas casas comparten algunas similitudes en su visión del anarcofeminismo. Creen que el drag en Manizales es una forma de expresión artística para desafiar roles de género impuestos por el patriarcado. Aunque practiquen actividades diferentes, comparten un compromiso con la igualdad y la justicia, pues luchan contra la opresión.

Manizales Grita Ball

Otra de las manifestaciones anarcofeministas en Manizales fue liderada por Casa Altaria, que organizó el Manizales Grita Ball, un evento del pasado 15 de octubre. Lo hizo con el fin de mostrar talentos locales en performance y hacerle un llamado a la sociedad sobre la violencia que pasan las mujeres, los travestis, los drags, la comunidad LGBTQ+. No hay estereotipos, arquetipos, prototipos… la libertad es la principal instrucción.

Con una bandera gigante del arcoíris que representa a los LGBTQ+, cerraron la calle detrás de Juan Valdez del Cable para reunirse y manifestar. Cuatro jueces, unos vestidos con elementos diabólicos y otros más clásicos del drag, mostraron la feminidad en cada una de sus prendas. Cualquier persona podía participar y el “posa para mí” era lo que le decían al que competía.

El evento fue interrumpido por un performance agresivo de Sofía Gómez, quien, en mitad de la calle, criticó un ataque machista que sufrió Altocalcifilicojurado del evento, quien fue víctima de agresiones por el simple hecho de ser drag y andar por las calles de Pereira. Con una capucha blanca, un body rojo y cadenas negras sobre su cintura, le habló al Estado de la falta de protección que tiene su comunidad. “Es recordar la muerte de mujeres, putas, trans y personas LGBTQ+ que han matado simplemente por amarse a sí mismas, por existir”, grita con euforia. Agrega que el sistema quiere “mantenernos ignorantes y desproductivos” y es por eso que se creó este espacio de protesta como Manizales Grita Ball.

Poco a poco Manizales gana terreno con el anarcofeminismo. Las casas drag, la comunidad LGBTQ+ y las personas que apoyan este movimiento, saben que las mujeres son para honrar y el patriarcado para derrotar. La rebeldía crece y el inconformismo prevalece.

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